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Galicia espallada

Unha recolleita da cultura galega

Literatura, historia, arte, música, gastronomía, galeguismo, tradicións, lendas, costumes, emigración

?memoria de Manuela Via? (1929-2013)

Esc?dalos reales: el rey Juan Carlos y la muerte de su hermano

Amadeo Mart?ez Ingl? acusa al rey nombrado por Franco en Espa? como el Ca? de su hermano Alfonso.

El dictador tirano gallego Francisco Franco, luego de eliminar al leg?imo gobierno espa?l de la II Rep?lica y dejar un tendal de aproximadamente 1.000.000 de muertos espa?les y luego de ejercer una dictadura de culto a s?mismo durante 40 a?s, deja instalado en el el poder al actual rey Juan Carlos, del linaje de los Borb?. Su padre Juan es excluido y su hermano Alfonso muere en lo que para la historia oficial fue un accidente, pero que ahora se empieza a cuestionar. Mart?ez Ingl? encabeza estos cuestionamientos que recoge el canal Discovery Channel:



https://youtube.com/watch?v=zDVth72vb6k   Escandalos Reales - Juan Carlos de Espa? - 1 de 3
https://youtube.com/watch?v=4mXLokqkoXg  Escandalos Reales - Juan Carlos de Espa? - 2 de 3
https://youtube.com/watch?v=RBRXpLMx8jA  Escandalos Reales - Juan Carlos de Espa? - 3 de 3

Postal con Hitler, Franco y Musolini

Postal de la 2? Guerra; Franco estaba aliado con Hitler y Musolini.

Las mismas tres banderas pueden verse en la pel?ulo Ay Carmela !

141008 - Portugal accede al pedido de Mart?ez Ingl?

110908 - Sobre la muerte ? accidental ? dudosa del infante Alfonso de Borb?, hermano del Rey Juan Carlos

Don Amadeo Mart?ez Ingl?, ciudadano espa?l, coronel del Ej?cito, escritor e historiador militar, se dirige a su autoridad como primer defensor de la ley y m?imo garante del Estado de derecho en la naci? portuguesa, manifest?dole lo siguiente:

       Sobre las 20,30 horas del d? 29 de marzo de 1956 se produjo en el domicilio del ciudadano espa?l, don Juan de Borb?, pretendiente al trono de Espa?, sito a la saz? en la finca denominada "Villa Giralda" de Estoril (Portugal), la muerte en extra?s circunstancias de su hijo menor, don Alfonso, por un disparo en la cabeza procedente de una peque? pistola propiedad de su hermano mayor, don Juan Carlos.

       Este desgraciado hecho enseguida ser? catalogado como un mero accidente por parte del Gobierno dictatorial del general Franco, a trav? de una Nota de su legaci? diplom?ica en Lisboa, consiguiendo de las autoridades portuguesas del momento (sometidas a una f?rea dictadura de corte similar a la espa?la) que, en contra de las leyes y procedimientos de actuaci? propios de un Estado moderno y civilizado, no se abriera ninguna investigaci? al respecto, no intervinieran en el esclarecimiento de lo sucedido la polic? judicial portuguesa y los m?icos forenses, y que, por lo tanto, ning? juez imparcial pudiera pronunciarse sobre un luctuoso episodio que, sin ninguna duda, iba a influir decisivamente sobre la Espa? del futuro. Y que a partir de entonces pasar?, por decisi? conjunta de los Gobiernos totalitarios de ambos pa?es ib?icos, a las cavernas de la censura y el olvido, sobre todo en Espa? en la que el oscuro homicidio ser? declarado secreto de Estado tanto para los medios informativos del pa? como para la clase pol?ica y ciudadan? en general.

Han pasado m? de cincuenta a?s, se?r fiscal general, y las circunstancias que rodearon aqu?la extra? muerte siguen sin aclararse adecuadamente. Permanece inmersa todav? en los entresijos de la historia y del secreto de Estado. Hasta el momento muy pocos (por no decir ninguno) han sido los historiadores e investigadores espa?les o portugueses que se han atrevido a estudiarla adecuadamente tratando de desentra?r el misterio que rodea un hecho tan extra?, declarado a priori y sin ning? rigor jur?ico como accidente fortuito, que evidentemente nunca lo fue y que, por lo menos, conllevaba las responsabilidades anejas a un delito de homicidio por imprudencia (el causante de la muerte era en aquellos momentos un profesional del Ej?cito espa?l, alumno de la Academia General Militar con m? de seis meses de instrucci? militar intensiva y experto, por lo tanto, en el uso y manejo de toda clase de armas port?iles) y con toda probabilidad, dados los indicios racionales que se desprenden de las investigaciones realizadas por el historiador que redacta el presente escrito, las infinitamente m? graves del fratricidio premeditado.

       El que esto escribe, militar espa?l e historiador, obviamente, s?se ha atrevido, se?r fiscal general del Estado portugu?, a estudiar e investigar durante muchos a?s el oscuro hecho delictivo que comentamos en el marco de un exhaustivo trabajo hist?ico sobre la figura personal y pol?ica del heredero de Franco a la jefatura del Estado espa?l, a t?ulo de rey, Don Juan Carlos de Borb?, y que contempla, tanto las irregularidades cometidas en su ya largo reinado (algunas de ellas graves y presuntos delitos que ya han sido puestos en conocimiento del Congreso de los Diputados y Gobierno espa?l para que se constituya con urgencia una Comisi? parlamentaria que los depure y obre en consecuencia) como sus impresentables avatares juveniles, entre los que sobresale el sospechoso homicidio cometido en la persona de su hermano menor, don Alfonso de Borb?, aspirante como ? al trono de Espa? e hijo predilecto de su padre, el conde de Barcelona. De mis investigaciones sobre este hecho, extra?as del mencionado trabajo hist?ico, procede el exhaustivo Informe que le remito adjunto.

Tras su lectura quedan bien patentes una serie de circunstancias (indicios racionales) que avalan la peor de las hip?esis sobre el supuesto accidente as?como la falsedad de las posibles causas que lo propiciaron, tejidas en su d? por el entorno familiar de Juan Carlos de Borb? para justificar lo injustificable.
 

Estas circunstancias son las siguientes:

1?.- El autor del disparo que acab?con la vida del infante D. Alfonso no era ning? ni? (como la informaci? sesgada del Gobierno espa?l del momento quiso hacer creer a los espa?les sino un profesional del Ej?cito (cadete de la Academia General Militar de Zaragoza), con m? de seis meses de instrucci? militar intensiva y otros seis de instrucci? premilitar.

2?.- Era, por lo tanto, experto en toda clase de armas port?iles de las Fuerzas Armadas espa?las.

3?.- Conoc?, en consecuencia, el manejo y uso en instrucci? y combate de las citadas armas.

4?.- Hab? realizado ejercicios de fuego real con todas ellas, con arreglo a la cartilla de tiro correspondiente a un caballero cadete de primer curso del citado centro de ense?nza castrense.

5?.- En consecuencia, conoc? el uso y manejo de las pistolas de 9 mms reglamentarias en las FAS espa?las.

6?.- Con mayor motivo deb? conocer el uso y manejo de la peque? pistola de 6,35 mms de la que era propietario y con la que hab? efectuado (la ?tima vez, el d? anterior al luctuoso suceso) numerosos disparos.

7?.- Conoc? asimismo los protocolos de actuaci? que marcan los reglamentos militares espa?les para el uso, limpieza, desarmado, armado, equilibrado, preparaci? para el disparo...etc, etc, de cualquier arma port?il y en particular todas las precauciones que debe tomar un profesional de las armas antes de efectuar un disparo de instrucci? o combate.

8?.- Resulta inconcebible que todo un cadete de la AGM (un centro de ense?nza mod?ico en aquellas fechas), con seis meses de instrucci? militar intensiva en su haber y con numerosos ejercicios de tiro realizados, no tomara las elementales medidas de seguridad (activaci? de los seguros de la pistola y comprobaci? de la rec?ara) antes de proceder a manipular su pistola en presencia de hermano.

9?.- El peque? proyectil de 6,35 mms, que dif?ilmente hubiera podido traspasar la b?eda craneal del desgraciado infante si el disparo hubiera seguido una l?ea de tiro directa hacia su cabeza, curiosamente busc?una an?ala direcci? de abajo a arriba para penetrar por sus fosas nasales y poder alojarse as?sin ning? impedimento en su cerebro caus?dole la muerte instant?ea. Algo que la casualidad no puede explicar de ninguna de las maneras por las pr?ticamente nulas posibilidades de que tal cosa pueda ocurrir en un disparo accidental. La previsible trayectoria del disparo resulta tan forzada y dif?il que es manifiestamente improbable que el proyectil saliese de la boca del arma siguiendo esa an?ala l?ea de tiro sin influencia alguna del tirador.

10?.- La pistola causante de la tragedia fue lanzada al mar por el padre del homicida, sin que la polic? o los jueces portugueses pudieran examinarla, con lo que se hurtaba a la justicia una prueba fundamental.

11?.- El homicida no prest?declaraci? ni ante la polic? ni ante juez alguno, abandonando inmediatamente Estoril en un avi? militar espa?l rumbo a Zaragoza. Tampoco se present? voluntariamente a las autoridades para relatar los hechos y asumir sus presuntas responsabilidades.

12?.- La tesis oficial del accidente fortuito, propalada por las autoridades espa?las, no puede sostenerse sin caer en el rubor m? absoluto ya que el propio homicida en manifestaciones, tanto a su ?timo amigo Bernardo Arnoso como a su entorno familiar (la propia madre de Juan Carlos, M? de las Mercedes, manifestar? despu? en sus Memorias que su hijo le dijo que "jugando apunt?a la cabeza de su hermano y dispar?sin percatarse de que hab? una bala en la rec?ara"), admiti?que fue ? el que dispar?sin comprobar negligentemente si la pistola estaba cargada. Por lo tanto, nada de accidente fortuito. Homicidio imprudente o asesinato premeditado. Ambas figuras tipificadas en el C?igo Penal de cualquier pa? civilizado.    

En resumen, se?r fiscal general del Estado portugu?, aqu?de lo que se trata es de que, dejando de lado condicionamientos pol?icos y a pesar del tiempo transcurrido, un crimen, un presunto asesinato cometido en su pa? hace ahora cincuenta y dos a?s, no quede impune; sobre todo, despu? de las investigaciones que le presento en el Informe adjunto y de las que se derivan clar?imas responsabilidades penales para el ciudadano espa?l que lo cometi? Juan Carlos de Borb?.

       Usted tiene, perm?ame que se lo recuerde desde el m? profundo de los respetos, el deber moral y la responsabilidad profesional de, conocidos mis estudios, tomar las oportunas medidas judiciales en su pa? para que esto no ocurra. Un asesinato es uno de los cr?enes m? abyectos que un ser humano puede cometer y no debe quedar jam? sin el castigo correspondiente.

       Es por todo ello por lo que me permito solicitarle, a trav? del presente escrito, que interese de la instancia judicial de su pa? a la que corresponda, abra las oportunas investigaciones y los tr?ites necesarios para esclarecer el luctuoso hecho que estamos tratando y que se relata y analiza exhaustivamente en el  prolijo Informe que le remito.

Reciba, se?r fiscal general del Estado portugu?, mi consideraci? m? afectuosa

Firmo el presente escrito en Alcal?de Henares (Madrid) a 8 de septiembre de 2008

. Carta al se?r presidente del Gobierno
. Respuesta de la Secretar? personal del presidente

250808 - Nota del coronel Amadeo Mart?ez Ingl?

       El pasado 4 de abril remit?al presidente del Gobierno espa?l, se?r Rodr?uez Zapatero, copia del escrito que con esa fecha envi?al presidente del Congreso de los Diputados, se?r Bono (que ha sido ampliamente difundido a trav? de m?tiples medios de Internet aunque la prensa convencional ha guardado un mutismo absoluto) y en el que hac? responsable al rey Juan Carlos de presuntos y graves delitos que, a mi juicio, deb?n ser prontamente investigados por las Cortes espa?las. 

Hasta el momento el se?r Bono no se ha dignado contestar al documento remitido, haciendo caso omiso de sus obligaciones constitucionales, pero s?el presidente del Gobierno que con fecha 22 de ese mismo mes de abril, y a trav? de la jefa de su Secretar?, acus?recibo tanto de mi carta como del documento que la acompa?ba (el escrito acusatorio contra el monarca espa?l).

As?pues, una vez en mi poder la constancia escrita de que el presidente del Ejecutivo conoce las grav?imas denuncias presentadas contra el rey Juan Carlos y, visto que el tiempo pasa sin que se alumbre decisi? alguna al respecto ni por parte del Congreso ni por el del Gobierno de la naci? (aunque me consta que el conocimiento de las mismas ha producido un aut?tico revulsivo tanto en la ciudadan? como en pol?icos y expertos en derecho constitucional) me asaltan comprensibles dudas: ?Qu?har?ahora el se?r Zapatero? ?Instar?al se?r Bono a que promueva la creaci? de la solicitada Comisi? de Investigaci? parlamentaria? ?Se callar?y mirar? para otro lado ante la dimensi? pol?ica del cataclismo institucional que podr? desencadenar el asumir sin rodeos la verdad hist?ica que se desprende de las denuncias? ?Seguir?sin hacer nada y dejar?que su conmilit? en la presidencia del Congreso, el inefable se?r Bono, haga lo propio, teniendo sobre la mesa abundantes indicios racionales que prueban que el actual rey de Espa? (por decisi? unilateral de un dictador genocida, no conviene olvidarlo) es un redomado golpista, pagador de chantajes sexuales con dinero de todos los espa?les, terrorista de Estado por omisi? de sus deberes constitucionales, corrupto donde los haya y presunto asesino de su hermano el infante D. Alfonso (el simple homicidio por imprudencia ya lo admiti?en su d? pero sin asumir sus claras responsabilidades penales).

En esas estamos amigos. El asunto no es balad?pues estamos hablando de la honorabilidad y credibilidad del jefe del Estado espa?l. Revestido, adem?, desde hace treinta y dos a?s con el oropel franquista de una corona real rid?ula y trasnochada. El que esto escribe, desde luego, no se va a quedar cruzado de brazos ante el mutismo de las instituciones (y de los medios de comunicaci? d?iles al poder) teniendo adem?, como tiene, el apoyo creciente de hombres del derecho y expertos constitucionalistas que no dudan de la legalidad y honestidad de sus pretensiones en el sentido de que el monarca espa?l debe sentares ante una Comisi? de Investigaci? parlamentaria que depure, con honestidad, profesionalidad y sentido de Estado, sus responsabilidades en los hechos ya ampliamente conocidos por la opini? p?lica (nacional e internacional). Y que despu? obre en consecuencia.

A continuaci?, y para general conocimiento, transcribo la misiva enviada al presidente del Gobierno y la suya de acuse de recibo.

Alcal?de Henares 25 de agosto de 2008

Fdo: Amadeo Mart?ez Ingl? - Coronel del Ej?cito. Escritor. Historiador                                                    

Carta al se?r presidente del Gobierno

Alcal?de Henares 4 de abril de 2008

Excmo. Sr. Presidente del Gobierno espa?l

Para su conocimiento remito a VE copia del escrito que con esta fecha, y de acuerdo a cuanto establece el art?ulo 77.1 de la Constituci? espa?la, elevo al Excmo. Sr Presidente del Congreso de los Diputados en solicitud de que se constituya en esa C?ara una Comisi? de Investigaci? parlamentaria, con arreglo a lo estipulado en el art?ulo 76.1 del citado texto legal, que depure responsabilidades (pol?icas, hist?icas, penales..) en los presuntos delitos cometidos por el actual rey de Espa?, Juan Carlos I, tanto en su ya largo reinado (23-F, GAL, malversaciones de fondos reservados...) como en la muerte de su hermano, el infante D. Alfonso de Borb?, hecho acaecido en Estoril el 29 de marzo de 1956.

Reciba, se?r Presidente del Gobierno, un afectuoso saludo

Fdo: Amadeo Mart?ez Ingl?

Carta de respuesta de la Secretar? personal del presidente

Jefa de la Secretar? del Presidente del Gobierno

Gertrudis Alc?ar Jim?ez

Madrid, 22 de abril de 2008

Sr. D. Amadeo Mart?ez Ingl?

Estimado se?r:

Con estas l?eas acuso recibo de la carta que dirig? al Presidente del Gobierno con fecha 4 de abril, as?como de la documentaci? que igualmente acompa?ba.

Cordialmente

 Fdo: Gertrudis Alc?ar Jim?ez



050808 - Amadeo Mart?ez Ingl?

Un coronel del Ej?cito espa?l acusa formalmente a Juan Carlos I de "planificaci?, coordinaci?, preparaci? y ejecuci?" de golpe de Estado del 23-F

AL Excmo. SR. PRESIDENTE DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS DE LAS CORTES ESPA?LAS

Don Amadeo Mart?ez Ingl?, coronel del Ej?cito, escritor e historiador militar, se dirige a VE y a la C?ara que preside con arreglo a lo que dispone el art?ulo 77.1 de la Constituci? espa?la manifest?dole lo siguiente:

Con fecha 23 de septiembre de 2005, y con arreglo a cuanto dispone el art?ulo 77.1 de la Constituci? espa?la, remit?al presidente de esa C?ara en la legislatura anterior, se?r Mar?, un exhaustivo Informe (40 p?inas) sobre los hechos acaecidos en Espa? en la tarde/noche del 23 de febrero de 1981 (popularmente conocidos como la "intentona involucionista del 23-F") en el que, despu? de una larga investigaci? de m? de veinte a?s, presentaba toda una serie de indicios racionales que apuntaban a que el rey Juan Carlos I fue el m?imo responsable de su planificaci?, coordinaci?, preparaci? y ejecuci?. En consecuencia le solicitaba la creaci? de una Comisi? de Investigaci?, conforme a lo que establece el art?ulo 76.1 de la Carta Magna, que, a pesar del tiempo transcurrido y con los m?imos poderes, estudiara, investigara y analizara tan deleznable episodio de la reciente historia de Espa? y depurara las responsabilidades (pol?icas e hist?icas, preferentemente) en las que pudo incurrir el monarca espa?l.

En enero de 2006, cuatro meses despu? del env? del Informe sobre el 23-F al presidente del Congreso de los Diputados y visto que ?te no parec? dispuesto a acusar recibo del mismo y, mucho menos, a estudiarlo o debatirlo en la C?ara que presid? (aunque me consta que dio traslado del escrito a los diferentes grupos parlamentarios) decid?enviar el prolijo documento al presidente del Senado, se?r Rojo, al del Gobierno de la naci?, se?r Rodr?uez Zapatero, y a cada uno de los presidentes de las m? altas instituciones del Estado: Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional, Consejo de Estado...etc, etc. Ninguna de las autoridades a las que iba dirigido el, al parecer, "pol?icamente incorrecto" escrito (a excepci? del presidente del Senado, quien acus?recibo a trav? de la Comisi? de Peticiones de la C?ara) contest?al mismo.

Juan Carlos de Borb?, aceptaba la sucesi? de Franco en la Jefatura del Estado a t?ulo de rey. 23 de julio de 1969.

Al no obtener ninguna respuesta, tanto del presidente Mar? como de los presidentes de las m? altas instituciones del Estado, a? y medio despu?, con fecha 23 de febrero de 2007, present?en el Congreso de los Diputados el mismo Informe solicitando de nuevo la creaci? de una Comisi? que investigara el supuesto golpe de Estado del 23-F; visto, adem?, lo ocurrido en esa C?ara el d? 23 de febrero del a? anterior, fecha en que se cumpl? el vig?imo quinto aniversario de tan desgraciado evento, al rechazar de plano algunos grupos parlamentarios la nota institucional que pretend? difundir el presidente y que, como ven? siendo costumbre en los ?timos a?s, se?laba al rey Juan Carlos como supremo y ?ico "salvador de la democracia y las libertades del pueblo espa?l" puestas en peligro por el golpista Tejero.

Como consecuencia de todo lo anterior y consciente de que el Congreso de los Diputados, con su se?r presidente al frente, y el resto de autoridades a las que hab? dirigido el documento nunca se iban a molestar en acusar recibo del mismo (si sus se?r?s no quieren debatir tan espinoso asunto que lo haga la opini? p?lica, primero nacional y despu? internacional), he decidido publicar todas mis investigaciones sobre el rey Juan Carlos en forma de libro ("Juan Carlos I, el ?timo Borb?". Styria. Febrero 2008), un extenso trabajo sobre la vida del monarca espa?l en el que analizo, despu? de muchos a?s de estudio y dedicaci?, no s?o el ya comentado asunto del 23-F sino algunas de las numerosas y graves irregularidades pol?icas, militares, familiares, econ?icas... que ha protagonizado, primero en su juventud y despu? a lo largo de sus treinta y dos a?s de reinado. Muchas de estas irregularidades son, obviamente, presuntos y graves delitos que no deben quedar escondidos, de ninguna de las maneras, bajo la alfombra de la historia. Como los que relaciono a continuaci?:

1?.- Un intento de golpe de Estado, ya que a estas alturas est?fuera de toda duda que, en el oto? de 1980, dio el visto bueno a sus militares cortesanos (los generales Armada y Milans) para que planificaran, organizaran, coordinaran y ejecutaran una ilegal e inconstitucional maniobra pol?ico-militar-institucional (el ya comentado 23-F), de acuerdo con determinadas fuerzas pol?icas del arco parlamentario, con el fin de cambiar el Gobierno leg?imo de la naci? espa?la y frenar con ello un golpe militar de la extrema derecha castrense. Maniobra que despu? ser? abandonada por ? mismo y sus compinches pol?icos ante la estrafalaria entrada del teniente coronel Tejero en el Congreso de los Diputados, poniendo as?en serio peligro de guerra civil a este pa?.

2?.- La puesta en actividad, en 1983, de los batallones de la muerte o grupos de terroristas de Estado denominados GAL (Grupos Antiterroristas de Liberaci?) para hacer desaparecer (matar o secuestrar) miembros de ETA, salt?dose a la torera todas las normas y leyes del Estado de derecho y usando las mismas t?ticas y t?nicas de los separatistas vascos. Grupos de asesinos a sueldo del Estado espa?l que, con el conocimiento y la autorizaci? del Jefe del Estado y comandante supremo de las FAS espa?las, el rey Juan Carlos, ser?n organizados y dirigidos por los servicios secretos militares (CESID) nutri?dose de funcionarios militares y civiles espa?les y mercenarios extranjeros.

3?.- Enriquecerse de una forma exagerada e ilegal hasta convertir a su familia en una de las m? grandes fortunas de Europa y el mundo, recibiendo sospechosas donaciones y cr?itos personales desde el exterior y realizando substanciosos negocios aprovech?dose de su omn?odo poder institucional y su inviolabilidad ante la ley. Lo que ha propiciado que en treinta a?s su fortuna se haya elevado, seg? prestigiosas publicaciones extranjeras (en Espa? el mutismo en todo lo referente a la familia real es absoluto), a la important?ima suma de 1.790 millones de euros (300.000 millones de pesetas). Cifra ?ta nunca desmentida por La Zarzuela.

4?.- Ejercer la corrupci? continuada y generalizada, al recibir y aceptar como rey y jefe del Estado regalos y donaciones multimillonarias de empresarios y particulares (yates, coches, petrod?ares para apoyar la reconquista de Kuwait...).

5?.- Desviar fondos reservados del Estado para pagar sus aventuras galantes y los chantajes de alguna de sus numerosas amantes, como el que tuvo que hacer frente a partir del a? 1994 tras su larga relaci? amorosa de 15 a?s de duraci? con una bella vedette del espect?ulo espa?l. Que nos ha costado a los contribuyentes espa?les m? de 500 millones de pesetas, pagados con los fondos reservados del CESID, Presidencia del Gobierno y Ministerio del Interior.

6.- Un presunto asesinato (el simple homicidio ya fue aceptado en su d? por ? mismo y su familia) cometido en sus a?s mozos, ya que el 29 de marzo de 1956, con 18 a?s de edad y siendo un distinguido cadete de la Academia General Militar de Zaragoza, con seis meses de instrucci? militar intensiva en su haber y otros seis de instrucci? premilitar (experto por lo tanto en el uso y manejo de toda clase de armas port?iles del Ej?cito espa?l) mat? estando s?o con ? y en muy extra?s circunstancias que nunca han sido aclaradas, de un tiro en la cabeza procedente de su propia arma a su hermano Alfonso, de 14 a?s, el preferido de su padre, don Juan de Borb?. Quien, seg? muchos pol?icos del entorno de ?te, iba a ser elegido por el conde de Barcelona para sucederle en sus derechos din?ticos a la corona de Espa? ante el proceder de Juan Carlos, que ya en esas fechas manifestaba una irregular y perruna obediencia a Franco con vistas a acceder al trono salt?dose a su propio padre.

En relaci? con este turbio asunto (que ha permanecido cincuenta a?s en el m? absoluto de los secretos), el citado trabajo de investigaci? desmonta una tras otra todas las hip?esis tejidas en su d? por la propia familia de Juan Carlos y el dictador Franco para hacer creer a los espa?les que todo fue un desgraciado accidente. Supuesto accidente, que nunca fue investigado ni por la justicia portuguesa ni por la espa?la, civil o militar, siendo el homicida en aquellas fechas un profesional de las Fuerzas Armadas espa?las.

De todos estos presuntos delitos cometidos por el rey Juan Carlos I, que recoge el ya repetidas veces comentado trabajo de investigaci?, se presentan abundantes indicios de culpabilidad. De la mayor? de los cuales, por otra parte, han tenido constancia en los ?timos a?s las elites mejor informadas de este pa? (pol?icos, periodistas, l?eres sociales...) pero sin atreverse a denunciarlos y, mucho menos, a perseguirlos. El historiador militar que formula el presente escrito ha decidido ahora darles publicidad en forma de libro para conocimiento de todos los espa?les. Libro que, por otra parte, pasados ya dos meses desde su publicaci?, no ha sido desmentido en ninguno de sus extremos ni por la propia Casa Real espa?la ni por autoridad alguna. Hasta el momento tambi?, tanto el Congreso como los dem? poderes del Estado han "callado y otorgado".

En vista de ello, constituidas ya las nuevas Cortes Generales salidas de la voluntad popular expresada el 9 de marzo pasado y comenzado con ello una nueva legislatura, me dirijo a VE como presidente del Congreso de los Diputados para, en virtud de lo que contempla el ya citado art?ulo 77.1 de la Carta Magna espa?la, exigir la creaci? de la ya repetidas veces solicitada Comisi? parlamentaria que proceda de inmediato a estudiar e investigar las ya muy claras responsabilidades del monarca espa?l en los hechos comentados con anterioridad y que resumo de nuevo:

1?.- La llamada durante a?s "intentona involucionista del 23-F" y que en realidad no fue tal sino una chapucera maniobra borb?ica de altos vuelos, al margen de la Constituci? y de las leyes, para cambiar el Gobierno leg?imo de la naci? en provecho de la Corona.

2?.- La creaci? y organizaci? de los autoproclamados Grupos Antiterroristas de Liberaci? (GAL), compuestos por determinados estamentos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y del Ej?cito (de los que el monarca espa?l tuvo conocimiento antes de que empezaran a actuar a trav? de documentos reservados del CESID) y que cometieron, con m?odos expeditivos criminales, por lo menos veintiocho asesinatos de Estado y un secuestro.

3?.- El sorprendente y r?ido enriquecimiento de su familia (en treinta a?s ha pasado de la indigencia m? absoluta a disponer de una de las mayores fortunas de Europa, seg? informaciones de toda solvencia que no han sido desmentidas por La Zarzuela).

4?.- La aceptaci? continuada de regalos y donaciones por parte de particulares (yates, coches...) que l?icamente har?n los interesados persiguiendo algo a cambio.

5?.- Los pagos con fondos reservados de Presidencia del Gobierno y de los ministerios de Defensa e Interior para enfrentar el chantaje de determinada vedette del espect?ulo espa?l, que dispon? de comprometedores v?eos sexuales con el rey Juan Carlos.

6?.- La desgraciada muerte del infante D. Alfonso de Borb? en "Villa Giralda" (residencia de los condes de Barcelona en Estoril) el 29 de marzo de 1956 y que al hilo de los an?isis incluidos en el trabajo de referencia dejan bastante claro que el supuesto accidente pudo ser en realidad un fratricidio premeditado. Mis estudios como militar y como experto en armas dejan muy pocas dudas al respecto. Como tal hecho nunca fue investigado por la justicia (ni portuguesa ni espa?la) exijo, como historiador y ciudadano espa?l, que se abra un proceso clarificador sobre el mismo, exhumando si es preciso los restos del infante que reposan en el Monasterio de El Escorial e interesando del ministerio de Defensa la documentaci? que pueda obrar sobre aquel homicidio en los archivos de la Academia General Militar de Zaragoza, con el fin de que expertos judiciales y t?nicos en bal?tica y teor? del tiro puedan hacer sus evaluaciones y aclarar definitivamente el misterio que encierra aquel luctuoso suceso de la historia de Espa?. Y dejando abierto el camino para que los jueces establezcan las responsabilidades penales a las que todav? debiera enfrentarse Juan Carlos de Borb?, ya que en aquella ?oca no estaba cubierto constitucionalmente por ning? manto de inviolabilidad o irresponsabilidad y s?o era un profesional del Ej?cito espa?l (cadete de la Academia General Militar de Zaragoza), sujeto por lo tanto a las leyes penales castrenses.

Responsabilidades que podr?n ser de car?ter penal pero, con toda seguridad, hist?icas y pol?icas pues si se demostrara la culpabilidad del actual rey de Espa?, habr? que reescribir con toda urgencia la historia de este pa?.

Hasta aqu? se?r presidente del Congreso de los Diputados, los presuntos delitos cometidos por el actual rey de Espa?, tanto en su ya largo reinado como en sus a?s juveniles de caballero cadete en la Academia General Militar. Que este modesto historiador militar y coronel del Ej?cito no est?dispuesto a que queden ocultos entre las bambalinas de la historia y sin su correspondiente condena, sea esta penal, moral o hist?ica. Por ello le reitero una vez m? la solicitud de que todos estos hechos sean estudiados, investigados y analizados en profundidad, y cuanto antes, por una Comisi? parlamentaria (auxiliada por los correspondientes expertos), ya que sin duda debe ser ese foro parlamentario, como suprema expresi? de la soberan? popular, el que promueva inicialmente las acciones pertinentes, de tipo judicial o pol?ico, que permitan aclarar tan graves e importantes cuestiones. Que afectan al pa? en general y, sobre todo, a su historia pues no deja de ser un aut?tico sarcasmo y una burla al pueblo espa?l que ya figure en los libros de historia de este pa? como m?imo salvador de la democracia y de las libertades de sus ciudadanos aquel que fue el primero en ponerlas en peligro autorizando el golpe de Estado del que, seg? la angelical teor? oficial, nos salv?a todos.

Ante esta Comisi? deber? comparecer el propio rey Juan Carlos (ya se pidi?su presencia ante el Tribunal Militar de Campamento en el a? 1982 para que contestara a las acusaciones de golpismo vertidas en su contra por algunos acusados y testigos en el golpe del 23-F) pues una cosa es que su persona sea, a d? de hoy, constitucionalmente inviolable y no sujeta a responsabilidad y otra muy distinta el que no pueda y deba comparecer ante los leg?imos representantes del pueblo para dar a conocer su versi? sobre unos hechos grav?imos de la reciente historia de Espa? en los que ? ejerci?el papel de protagonista absoluto.

Y por ?timo, se?r presidente del Congreso de los Diputados, si tanto esa C?ara como los dem? poderes del Estado optan, una vez m?, por tomarse mis denuncias contra el rey Juan Carlos I a t?ulo de inventario, es decir, como si estuvieran formuladas contra el hist?icamente preclaro e insigne Alfonso X el Sabio en lugar de a menor gloria del, a todas luces, menos docto y ejemplar personaje que en estos momentos ocupa la Jefatura del Estado espa?l a t?ulo de rey por deseo testicular del dictador Franco, este historiador militar (que le recuerdo, por si lo ha olvidado, fue encarcelado y separado abruptamente de su carrera por un ministro de Defensa de su partido, en 1990, por reivindicar, con conocimiento de causa, un Ej?cito profesional para Espa?; aspiraci? que consigui?en 1996) se ver?obligado moralmente a pedir amparo internacional en la instancia judicial o medi?ica que estime oportuna y conveniente, incluido si fuera preciso el Tribunal Penal Internacional. Porque no deja de ser un contrasentido y un esperpento jur?ico que la Audiencia Nacional espa?la, a trav? de su "juez estrella" Baltasar Garz?, se dedique a perseguir jefes de Estado extranjeros, presuntos genocidas, terroristas y responsables de cr?enes de lesa humanidad, y no haya llamado siquiera a declarar al m?imo responsable de los asesinatos de los GAL (cr?enes de Estado que no prescriben ni deben contemplar en su enjuiciamiento inviolabilidad alguna): el rey Juan Carlos I. Quien recibi?precisa y abundante informaci? reservada del CESID en su momento (la famosa Acta Fundacional y otros documentos) sobre la preparaci? y pronta puesta en ejecuci? de la llamada "guerra sucia" contra ETA. Y no hizo nada por evitarla.

Y espero, se?r presidente, que no tome estas mis ?timas palabras como una amenaza (jam? me permitir? semejante libertad contra el m?imo representante del pueblo soberano y tercera autoridad del Estado) sino como una respetuosa advertencia de un ciudadano espa?l que ha dedicado toda su vida a la defensa de este pa?, que s?o ha recibido a cambio represiones y sinsabores y que, desde luego, como le ense?ron hace ya muchos a?s en una Academia Militar, no va a cejar en la lucha por sus ideales y convicciones.

Espa? no puede tener ni un minuto m? en la Jefatura del Estado a un hombre de p?ima catadura moral, homicida confeso (que no ha pagado todav? por su delito), presunto asesino y tambi?, en grado de presunci? por el momento, golpista, malversador de fondos p?licos y terrorista de Estado.

Le adjunto, se?r presidente del Congreso, copia del Informe remitido en septiembre de 2005 y febrero de 2007 a su predecesor en el cargo.

Firmo el presente escrito en Alcal? de Henares a 4 de abril de 2008


Art?ulo original publicado el 3 de agosto de 2008

Amadeo Mart?ez Ingl?: Ex militar espa?l. Expresar sus opiniones en voz alta le sali?muy caro. Este coronel del Estado Mayor fue apartado del servicio activo por una falta de disciplina y fue recluido cinco meses en la prisi? militar de Alcal?de Henares. ?Su falta? Cuestionar, all?por 1990, el servicio militar obligatorio y proponer p?licamente la creaci? de un Ej?cito profesional. Desde entonces su voz no ha dejado de sonar en Espa?. Da conferencias, participa en foros, y escribe sobre "la cada vez m? necesaria y urgente transformaci? de la Instituci? castrense espa?la". Cada libro publicado suscita una nueva pol?ica.

Amadeo Mart?ez Ingl? - Wikipedia

Amadeo Mart?ez Ingl? (En la foto de la derecha, durante una manifestaci? por la paz en el 2004) naci?en Zaragoza, Espa?, en 1936. Es un militar en la reserva, historiador y escritor espa?l. Durante m? de cuarenta a?s sirvi?en el Ej?cito de Tierra espa?l, llegando al rango de coronel del Estado Mayor en 1987.

En 1953 ingres?en la Academia General Militar de Zaragoza. Es veterano de la Guerra de Ifni entre octubre de 1957 y abril de 1958, ya con el grado de teniente, dirigiendo la Secci? de Asalto del Batall? Tetu? n? 14 de Castell?. Por su labor en esta guerra fue propuesto para la concesi? de la Medalla al M?ito Militar.

En 1969 se diplom?en Estado Mayor, siendo destinado durante varios a?s a la Brigada de Infanter? Ligera Paracaidista y a las Tropas N?adas del Sahara. Tambi? obtuvo la diplomatura de Estado Mayor por la Escuela de Guerra de Argentina y las especialidades en Estados Mayores Conjuntos, carros de combate, paracaidismo militar, unidades motorizadas, operaciones aerot?ticas y fotointerpretaci? a?ea.

A lo largo de sus a?s al servicio del Ej?cito, sobre todo durante la Transici? Espa?la, ocup?varios cargos de importancia dentro del Ej?cito tales como el de Jefe de Movilizaci? del Estado Mayor del Ej?cito y el de Jefe del Estado Mayor de la Brigada de Infanter? de Zaragoza, a la vez que profesor de Historia Militar en la Escuela de Oficiales del Estado Mayor.

En 1990 fue apartado por una falta de disciplina del servicio activo e ingresado cinco meses en la prisi? militar de Alcal?de Henares por abogar en su libro Espa? indefensa (Ediciones B, 1989) por la necesidad de un Ej?cito profesional y de suprimir el servicio militar obligatorio.

Ya en la reserva, en 1995 se present?a las elecciones municipales en Alcal? de Henares con el partido Acci? Local, a la vez que asesoraba en temas militares a Izquierda Unida, escrib? regularmente art?ulos para El Mundo y participaba en las tertulias de programas en la cadena COPE.

Durante los a?s 2000 fue protagonista de varios hechos pol?icos. Muy cr?ico con la invasi? de Iraq en 2003,protagoniz?una pol?ica al manifestarse con uniforme militar el 15 de mayo de 2003, hecho por el que fue llevado a juicio, en el cual fue absuelto. Otra pol?ica la protagoniz? el 22 de mayo de 2004 cuando logr?colarse con su traje militar y con un arma en la guerrera en la catedral de la Almudena de Madrid durante la boda de Felipe de Borb? y Grecia con Letizia Ortiz de con el fin de denunciar los fallos de seguridad del acto.

Su obra literaria se compone de varios ensayos en los que critica los entresijos en los que han estado, est?, vinculadas las acciones del Ej?cito espa?l, bas?dose en el conocimiento que ha adquirido despu? de tener acceso a los archivos secretos y a las informaciones reservadas del Ej?cito de Tierra. En 2001 public?23-F. El golpe que nunca existi?(Foca, 2001), un pol?ico libro sobre el intento de Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en el cual pone de manifiesto la participaci? interesada del Rey y de las principales fuerzas pol?icas y militares del momento en el intento de Golpe. En febrero de 2008 public?otra pol?ica obra sobre la figura del Rey Juan Carlos, Juan Carlos I, el ?timo Borb? (Styria, 2008),en la que critica profundamente su forma de llegar a la Jefatura de Estado, su poder f?tico real y su oculta vida privada.

Obras publicadas

* Espa? indefensa, Ediciones B, 1989;
* Mi lucha por un ej?cito profesional, Ediciones B, 1992;
* La transici? vigilada, Ediciones Temas de Hoy, 1994;
* 23-F. El golpe que nunca existi? Foca Ediciones y Distribuiciones Genersles, 2001;
* El ej?cito espa?l : de poder f?tico a "ONG humanitaria", Status Ediciones, 2004;
* Juan Carlos I, el ?timo Borb?. Las mentiras de la monarqu? espa?la, Styria de Ediciones y Publicaciones, 2008.

Fuente: https://avizora.com/atajo/informes/espana_textos/0015_grave_acusacion_contra_rey_juan_carlos_golpista.homicida.htm