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Galicia espallada

Unha recolleita da cultura galega

Literatura, historia, arte, música, gastronomía, galeguismo, tradicións, lendas, costumes, emigración

Á memoria de Manuela Viaño (1929-2013)

Arthur C. Wellesley, duque de Wellington


Arthur C. Wellesley, duque de Wellington  

Arthur Coley Wesley nació en Dublín, la capital de Irlanda, el 1 de Mayo de 1.769. A los cuatro años su familia se mudó a Londres, donde tenían intereses comerciales. Sus dos hermanos mayores (Richard y William) estaban dedicados a la política, por lo que a él le destinaron a la vida sacerdotal. Sin embargo Arthur era un estudiante mediocre, lo que dejaba una sola alternativa posible: la vida militar.


En 1.785 se mudó con su madre a Bruselas, para aprender francés y a la vez preparar el ingrso en la Academia de Caballería de Angers. Allí estuvo dos años. Aquellos dos años el joven Arthur vivió en un país con un régimen absolutista y de mayoría católica. La costumbre de vivir en este ambiente le sería de gran ayuda en los puestos que le esperaban en un futuro (en Irlanda, España y Francia)..


En 1.787 regresó a Inglaterra y consiguió el despacho de alférez gracias a las influencias políticas de su hermano. Hasta 1.793 pasó por varias guarniciones y regimientos, sin pena ni gloria, pero aquel año, como teniente coronel, pasó a Holanda con las tropas del Duque de York para luchar contra Francia. Aquella fue su primera campaña y una de las más penosas de su vida. En 1.795 los supervivientes de la expedición (unos 6.000 de 22.000) fueron repatriados. Duque de Wellington
Óleo de William Etty (fuente: www.artehistoria.com)

En Febrero de 1.797 llegó a Calcuta con su regimiento. El 17 de Mayo del año siguiente llegó su hermano Richard como gobernador. Pocos días después Arthur cambió su apellido por Wellesley, como había hecho Richard antes. Con el paraguas político de su hermano (lo que despertó no pocas envidias entre sus compañeros de armas), reorganizó el ejército británico en la India, y emprendió varias campañas para someter a la soberanía británica a los descontentos nativos. Su gran oportunidad llegó en Abril de 1.802, cuando, siendo ya mayor general, emprendió una campaña para sofocar una insurrección local. Su éxito fue tal que en Septiembre de 1.805 fue hecho Lord Wellington. Ese mismo año había regresado a Gran Bretaña.

En Diciembre de 1.805 fue enviado (con el grado de general de brigada) a Hannover para luchar contra los franceses. A raíz de la victoria francesa de Austerlitz sus tropas fueron evacuadas.

En Marzo de 1.807 fue nombrado Secretario de Estado para Irlanda. Dejó momentáneamente el cargo en Agosto para hacerse cargo de una expedición a Dinamarca, aunque regresó pronto, en Octubre. Para Diciembre volvía a ocupar su anterior cuerpo.

Tras la invasión francesa de España, en Junio de 1.808 fue nombrado comandante de un cuerpo expedicionario. A tal fin desembarcó el 20 de Julio en La Coruña para entrevistarse con la Junta de Galicia. De allí pasó por mar a Coimbra para tomar el mando de sus tropas, con las cuales derrotó al general Junot, al que obligó a firmar la capitulación de Cintra. La polémica creada por los términos del acuerdo (excesivamente generosos para los franceses, le dijeron) hicieron que le fuera retirado el mando y enviado de vuelta a Londres.

A principios de 1.809 la muerte del general Moore le devolvió el mando del cuerpo expedicionario británico en la Península. El 22 de Abril llegó a Lisboa. En Julio se entrevistó por primera vez con el general Cuesta para determinar la estrategia a seguir.

Durante la campaña de Talavera lord Wellington tenía como principal preocupación y objetivo mantener la comunicación de sus tropas con sus bases portuguesas. Sus tropas aún no estaban habituadas a las características de la Península, y mucho menos tenían los recursos logísticos como para mantener a sus tropas alistadas para el combate en la Meseta. La amenaza de Soult sobre sus líneas de comunicación era su principal enemigo. Por eso llegó un momento en que juzgó que no podía avanzar más y no lo hizo. Sin embargo, los tres días en que Wellington acampó en Talavera no fueron tiempo perdido. Le sirvieron para planear al detalle las posiciones defensivas que sus tropas debían ocupar en caso de ataque francés. Sin esta previsión quizá la batalla hubiera acabado de otro modo.

Por tanto el principal mérito de la victoria ha de otorgársele a él, no sólo porque fue el comandante efectivo aliado durante la batalla, sino por la planificación que permitió a los aliados vencer.

Quizá también de esta breve campaña Wellington extrajera las conclusiones adecuadas para la coordinación de sus tropas con las tropas españolas, y que le comunicó a la Junta Central por escrito. La Junta cometió el error de ignorarlas.

Tras retirarse de Talavera sus tropas sostuvieron algún choque con los franceses de Soult, que sin embargo le dejaron retirarse hacia Lisboa. Allí se pasó la segunda mitad de 1.809 y la primera de 1.810 creando un sistema defensivo alrededor de la capital portuguesa que le permitiera sostenerse. Justo a tiempo pues el 20 de Julio de 1.810 el mariscal Massena cruzaba la frontera para acabar con él.

Wellington venció a los franceses en Busaco (27 de Septiembre) y en los combates en la línea fortificada de Torres Vedras. Acosados por la "ordenança" portuguesa (su versión local de la guerrilla) y derrotados militarmente, en Marzo de 1.811 los franceses se retiraban de Portugal.
  

De inmediato tomó la ofensiva derrotándolos en la batalla de Fuentes de Oñoro (del 3 al 8 de Mayo). Luego atacó las plazas fronterizas de Ciudad Rodrigo y Badajoz, las cuales tomó a principios de 1.812. El 22 de Julio de ese año obtuvo la gran victoria de los Arapiles. Expulsados los franceses del centro de la Península entró Wellington en Madrid el 12 de Agosto, pero no aprovechó a fondo su victoria. En Invierno retrocedió a sus bases portuguesas, para reanudar en Primavera su ofensiva.

El 23 de Marzo de 1.813 los franceses abandonaron de modo definitivo Madrid. En su persecución Wellington los derrotó en Vitoria (21 de Junio) y en San Marcial (21 de Julio). Siguió persiguiendo a los franceses, cruzada ya la frontera, hasta volver a derrotarlos el 12 de Abril de 1.814 cerca de Toulouse.

El año 1.813 fue ascendido a mariscal de campo. Por otro lado la Junta Central le nombró Geberalísimo de los ejércitos españoles, lo que le convertía de hecho y de derecho en el comandante supremo aliado en la Península. Por fin la Junta había reconocido la veracidad de los argumentos de Wellington en su carta de 1.809. En 1.814, acabada la guerra, fue hecho vizconde de Talavera y duque de Ciudad Rodrigo, con grandeza de España.

Durante la 1ª restauración de los Borbones ocupó el cargo de embajador en Francia. Al regreso de Napoleón obtuvo el mando del ejército británico desplegado en los Países Bajos, con los cuales, y el auxilio de los prusianos, derrotó definitivamente a Napoleón en la batalla de Waterloo. Durante la 2ª restauración fue nombrado gobernador militar de París.

Acabada la guerra, se retiró de la milicia para dedicarse de lleno a la política, con el apoyo de su inmensa fama como el gran vencedor de Napoleón. En 1.819 entró en el gobierno británico. En 1.828 se convirtió en Primer Ministro, cargo que tuvo que abandonar en 1.830. Regresó al gobierno como Ministro de Asuntos Exteriores en el gabinete del Primer Ministro Peel, en 1.834. Al año siguiente dejó el puesto para convertirse en ministro sin cartera. Se retiró de la política en 1.841.

Convertido en símbolo y héroe nacional, colmado de honores y rodeado de nobles falleció en el castillo de Walmer (Kent), en 1.851.

 

 

 

Proclama de Wellington

Batalla de San Marcial

 

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