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Galicia espallada

Unha recolleita da cultura galega

Literatura, historia, arte, música, gastronomía, galeguismo, tradicións, lendas, costumes, emigración

Á memoria de Manuela Viaño (1929-2013)

NÉCORAS COCIDAS

nécoras cocidas

Nécora, crustáceo que pertenece al mismo orden que los cangrejos. Su tamaño es mediano ya que no sobrepasa los 10 cm de largo. El caparazón es de color pardo oscuro y en él aparecen entre ocho y diez dientes pequeños, situados entre los ojos; además tiene manchas azules y está cubierto de pilosidades. En general, presenta un aspecto aterciopelado. Los ojos son rojos y las patas tienen unas bandas negras muy características. Su alimentación es omnívora. Se distribuye por las costas atlánticas y mediterráneas en fondos someros entre rocas y algas, sin sobrepasar los 70 m de profundidad.

nécora

La nécora es un crustáceo que pertenece al orden que los decápodos. Su tamaño es mediano ya que no sobrepasa los 10 cm de largo. Su caparazón es de color pardo oscuro y en él aparecen entre ocho y diez dientes pequeños, situados entre los ojos. Tiene tonalidades azules y está cubierto de vellosidades que lo presentan con un aspecto aterciopelado. 
Sus ojos son rojos y las patas tienen unas bandas negras muy características. Su alimentación es omnívora. Habita en las costas atlánticas y mediterráneas en la zona infralitoral entre rocas y algas, sin sobrepasar los 70 m de profundidad.

En Galicia, además de la nécora gallega pueden encontrarse nécoras de otra procedencias, como Inglaterra, Francia, Irlanda, etc...
A simple vista es muy difícil diferenciar una nécora gallega de una que no lo es. El aspecto que más le distingue es la textura y el color de su caparazón.
Si pasamos un dedo por encima y la sensación es suave y aterciopelada, con un ligero recuerdo al melocotón, estaremos casi con entera seguridad ante una nécora gallega. Las nécoras que provienen de fuera son más lisas y están desprovistas de esas finas vellosidades propias de las de nuestros mares. El color de las nécoras gallegas es gris pardusco, frente a una coloración un poco más pálida en las nécoras foráneas.
Conviene recordar también que la época de veda en Galicia suele coincidir con los seis primeros meses del año, por lo que las nécoras que encuentre en el mercado en esas fechas serán foráneas o ilegales.

Una vez cocidas, su color, ahora de tonalidades rojizas, continúa siendo un poco más oscuro en la gallega. Puede ahora también, hacer la prueba de la textura del caparazón, más lisa, casi pulida en la foránea, al contrario que en la gallega.
Este crustáceo se ganó por meritos propios un lugar prominente entre los mariscos gallegos. Dicen los que saben que la mejor manera de tomar las nécoras en Galicia es simplemente cociéndolas cinco minutos en agua de mar, y según los gustos, con unas hojas de laurel. Si se cansa de tomarlas así, cosa improbable, hay quien las hace rellenas, a modo de txangurro. 
Al igual que sucede con el centollo, en la nécora podemos encontrar variados y sutiles sabores, desde la delicada carne de sus patas, hasta el sabor rotundo de su interior, buscando lo bueno y breve que la nécora nos brinda debajo de su caparazón.

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nécora NÉCORAS COCIDAS - RECEITA 1

Ingredientes:

12 nécoras
6 hojas de laurel
1 cucharada de sal
Agua

Preparación:

En una tartera se echan las nécoras, el laurel y la sal. Se cubren de agua, se pone la cazuela al fuego y se deja cocer el marisco una media hora.
Se retira, se escurren y se dejan enfriar con las hojas del laurel por el medio. Se sirve en “patelas” (cestillas) de paja, sobre hojas de hiedra, limonero, higuera o servilletas.(para comerlas se separa el caparazón del cuerpo y las patas. Con un tenedor o con las pinzas de las patas delanteras se retira la parte oscura y los corales y se comen. Luego el cuerpo se parte por la mitad y se separa cada pata con su correspondiente parte del cuerpo, con los dedos se va separando la carne y se come. Las patas se parten por las junturas se hace presión en uno de los extremos y se les extrae la carne. No siendo la parte dura del caparazón y las patas y las membranas blancas del cuerpo, que también son duras, todo lo demás es comestible

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