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Galicia espallada

Unha recolleita da cultura galega

Literatura, historia, arte, música, gastronomía, galeguismo, tradicións, lendas, costumes, emigración

Á memoria de Manuela Viaño (1929-2013)

Escolma de artigos sobre a morte de Castelao na prensa galega

 

La Voz de Galicia, 10/1/1950, p. 3

CASTELAO ha muerto en Buenos Aires

En Buenos Aires, donde residía desde hace años, ha muerto anteayer el ilustre literato y caricaturista gallego Alfonso Rodríguez Castelao.

Dejando aparte, en esta hora piadosa de la muerte, la actividad política de Castelao y los errores ideológicos en que haya podido incurrir, es de justicia proclamar que Castelao con su tápiz de caricaturista y su pluma de literato fue un artista genial que deja en pie una obra duradera.

Orixinal de La voz de GaliciaHace aún muy poco tiempo, Castelao expuso en Buenos Aires como ya lo había hecho en Nueva York- una serie espléndida de caricaturas de individuos de color, hechas en una visita al barrio etiope de Harlem, de esta última ciudad. La crítica le juzgó como uno de los primeros en su arte diciendo de él que era un sublime intérprete de todo lo que alienta y vive y por añadidura habla en todo el orbe, sin que su inspiración fuese de "rueiro", como alguien dijo de él motejándole de estrechez de inspiración.

Con todo, solo con que Castelao hubiese comprendido la fina y difícil psicología gallega -como la comprendió- aquí tendría que consagrarse, como lo fué en efecto. Su lápiz, a través de muchos años, nos la fue mostrando; pero sin estridencias de mal gusto, sino con correcta galanura, que más que representar trata de corregir sin desplantes y sin malhumor.

La noticia de la muerte de Castelao le fue proporcionada por cable, el domingo, al presidente de la Real Academia Gallega, don Manuel Casás, por el del Centro Gallego de Buenos Aires, quien le comunicaba que Castelao falleció en el Centro Asistencial de la mencionada entidad.

El señor Casás, también por cable, testimonió al Centro gallego boanaerense el pésame por pérdidada tan sensible "con la que Galicia -dice la comunicación- pierde uno de sus más preclaros artistas".

Que Dios haya acogido en su seno al alma de Castelao.

Orixinal extraído de "La Voz de Galicia"

El Correo Gallego 15/01/1950, última páxina

CASTELAO de Rianxo

Tres de los más finos temperamentos artísticos de la Galicia contemporánea nacieron en la villa marinera de Rianxo, al borde de la Ría de Arosa: Rafael Dieste, el autor de la mejor obra de nuestro teatro, Manuel Antonio, el lírico tal vez más lírico, y Castelao, el que supo captar en líneas sutiles los rasgos esenciales de nuestras gentes y en chispazos de finísimo humorismo, la ironia racial, flor de la sabiduria petrucia.

De los tres, sólo queda uno, Dieste, que en América reunia saudades rianxeiras. Manuel Antonio reposa en el camposanto de su villa natal, al borde de aquel mar que saturó de lirismo su niñez, dió el fruto de la inspiración en su juventud inconclusa.

retrincoY Castelao acaba de finar allá en la otra banda del mar Atlántico, él, que tanto anhelaba dormir el último sueño al lado de los suyos.

El regreso a su pueblo fue la obsesión de sus últimos años. Su Rianxo natal lejano a sus pupilas medio muertas estaba constantemente próximo a su recuerdo y a su corazón.

Sus cartas familiares eran de una saudade desgarradora, que él pretendia suavizar con reflexiones de cristiana conformidad, porque cristiano lo era el gran artista, y para dar público testimonio de su fé, tenia el proyecto de, en el primer Corpus que se celebrara en Rianxo, despues de regreso llevar una vara del palio del Santísimo.

Que el Señor haya recogido su alma, y a nosotros los gallegos no nos olvidemos de traer sus cenizas al cementerio del pueblo que le vio nacer.

Faustino Rey Romero Pbro.

La Noche, Suplemento del sábado, 14/1/1950

Castelao, el hombre y el artista
Por Valentín Paz Andrade

Durante la séptima noche del año naciente -vértebra dorsal del siglo- han debido doblar a muerto las campanas de todas las iglesias de Galicia Campanas marineras de Rianxo, Graves campanas de Compostela. Líricas campanas de Bastabales, de Allóns... Sólo el llanto unánime de las torres románicas, lagrimas de bronce sobre faz de piedra, habría expresado con digno acorde y proporcionado acento, en esta ocasión el dolor de la tierra.

Lejos de ella moria, por filo de las veintitres horas, el hombre que sólo para amarla vivió. en el ardor espeso de la gran urbe, asilo inmenso del mundo, se apagaba irremediablemente el brio de una vida gloriosa, llagada por el mal de la ausencia, aun más que por la impiedad del desgarramiento físico. Se quebraron, al fin, tras lucha exhastiva hasta las raíces sútiles del sentimiento, que a través de la mar y del tiempo, aun fundían al hombre con la entraña natal y aliviaban la sed del retorno.

Sin la mutilación moral del extrañamiento, y a pesar de advenir prematuramente, la muerte no hubiera parecido tan desoladora. Y Galicia habría tenido la oportunidad de ejercer la santidad de sus virtudes de madre, de cubrir con el humuspatrio el cuerpo que ansiosamente lo buscaba, y de corresponder, con generosidad emocionada, a la ofrenda impagable del hijo, que se fué por la senda de Dios.

Como unidad étnica, Galicia nunca había cuajado especimen más puro y directo. Castelao era la condensación atípica del alma gallega. A través de su lápiz, de su palabra o de su pluma, de su aire o de su gesto, el espíritu del pueblo adquiria la plasticidad de la carne viviente y sensible.

Señala Alexis Carrel en su testamento, como una de las leyes de la existencia humana, l'ascensión de l'esprit. Este fenómeno se producia en Castelao con maravillosa nitidez, y sin las limitaciones que pudieran derivarse, de la singularidad de su genio personal. Vida y obra se nutren del vivero popular, pero sin convertir al hombre ni al artista en dócil intérprete de la masa.

Comenzó por revelar, incluso dentro del círculo de su origen, zonas inéditas del ser gallego. Valores latentes en el transfondo de la raza, se hicieron en Castelao vivencias imprescriptibles. Renovó el munguado repertorio de imagenes que nos legara el romanticismo, enriqueciéndolo y ennobleciéndolo con la aportación más caudalosa y varia, sin duda, que la cultura gallega recibió de un hombre sólo.

El pueblo, con sus rasgos insobornables, en su doble destinación, campesina y marinera, invade su obra. Pero no la aplebeya, como en tantos, como en casi todos antes que él. Catador de la linea auténtica, del matiz definidor. los extralimpios y recios, sin pérdida de la substancia humana, así de la mente como del cuerpo de sus paisanos, para plasmarlos con trazo sobrio y feliz. Nunca el pergenio céltico adquiriera, en los dominios del arte una caracterización tan enérgica y tan legitima.

Pocas veces el hombre y el artista, se habrán mostrado en tan equilibrada alianza. La excepcional dimensión de Castelao, como valor humano, se transparentó dia a dia en las páginas, a menudo dramáticas, de su vida. La misma ecuación que entre el hombre y el artista, se daba entre el corazón retrinco dun xornal y el cerebro.

¡Ese corazón que alguien dibujó liberado del tórax, condecorando el pecho, y sangrando por los que emigran! Conoció más horas de inquietud que de sosiego, de amargura que de triunfo, y sin embargo, fue le motor poderoso que le sostuvo en la brecha, por el bien de los demás por la suerte de su pueblo, por la ascensión del espiritu".

Bastaría recordar la triste tara de su parcial ceguera. Ycomo la progresión del déficit visual, sensibiliza su mano, para pintar esos ciegos, rústicos juglares del harapo, victimas resignadas del abandonosocial, peregrinos del mendrugo por "corredoiras" y romerias, que en Galicia "ainda viven da caridade". ¡Admirable retablo, en cuyas figuras el artista anticipaba la visión temida de su propio fin!

Castelao no logra su encendida ilusión de padre. La acariciaba en la intimidad de su hogar pontevedrés, como una compensación providencial. Cuando en el hijo apuntaba la adolescencia y precozmente comenzaba a perfilarse la promesa de una digna sucesión, la muerte se lo arrancó de los brazos.

Después, tras dificil cicatrización del alma, otra vez lucha, irguiendo aquella su amplia arquitectura corporal, vertiendo a raudales su humor y su bondad, llenando el ámbito con su fluida y contagiosa simpatia.

Engrano con la generación de los Precursores, en el movimiento rehabilitador de la cultura gallega, mucho más consistente que su proyección política. Lo que hace cicuenta años eran destellos aislados, que cancelaron gloriosamente varios siglos de oscuridad, en el campo de la poesia y la historia principalmente, adquirió después estructura, profundidad y magnitud.

La contribución de Castelao a esta gesta del espiritu, asume medidas excepcionales. Comienza como humorista-caricaturas, -"Memorias de un ollo de vidrio"-, y se extiende pronto al dibuo coloreado, a la pintura mural y al campo literario.

Si el dibujante, con evidentes dotes nativas para el oficio, alcanzó el censo máximo de popularidad sin mengua del rango artistico, algo extraodinario latia en sus producciones. Bastaria, a veces, que las animara el soplo de las inquietudes colectivamente padecidad, pero el artista, aun en parte malogrado por la creciente claudicación de sus ojos, comportaba méritos mucho más altos.

Una densidad filosófica, una tensión trágica, un realismo ennoblecido o un humorismo debelador, acertadamente dosificados, aseguraban a sus trabajos la captación inmediata del lector o del contemplador.

Todo servido, en su copiosa producción literaria -crónicas, cuentos, novela, discursos, teatro, monografias...-, por una dicción transparente prieta y jugosa, de la mejor solera idiomátida. No hace falta añadir que sus libros, además de una gama de excepcional riqueza -desde al album "Nós" a "Cicuenta Homes por Dez Reás", desde "Os Dous de Sempre". "As Cruces de Pedra na Galiza"-, serán siempre criaturas vivas del espíritu, animadas por una profunda emoción humana; iluminadas por el fulgor del genio.

Se ha extinguido una de esas vidas extraordinarias, que debieran celarse como el mejor tesoro del pais. "Un hombre que jamás haya intentado hacerse semajante a los dioses -escribió Paul Valery-, es menos que un hombre" Castelao naciera con esta gran lección aprendida pero nunca le impidió hacer de la generosidad un culto y de la sencillez un rito.

Hombre y artista en correspondencia fecuanda, podia ofrecer aun obras excepcionales a Galicia. Sobre todo, si su vida se prolongara hasta la senectud, devuelto al agarimo de la tierra, con un pié en la vida y otro en la historia, habría plasmado en una gloriosa figura de patriarca del arte y las letras manteniendo vivo entre nosotros el ejemplo de su egregia humanidad y radiante la llama de su espiritu..



Esquela da morte (publicada en "La Voz de Galicia",17 de xaneiro de 1950)


Alfonso R. Castelao

CARICATURISTA

Fallecido en la ciudad de Buenos Aires el día 6 del mes actual

D.E.P.

SUS HERMANAS, JOSEFINA Y TERESA,

RUEGAN a sus amistades la asistencia a los funerales que por el eterno descanso de su alma se celebrará en la Iglesia de Santa Columba de Rianjo (parroquia natal del finado), el próximo viernes, día 20 , a las once de la mañana, por cuyo favor quedarán eternamente agradecidas.

Rianjo, 17 de enero de 1950

esquela

 

FONTE DE INFORMACIÓN: www.museocastelao.org

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