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Galicia espallada

Unha recolleita da cultura galega

Literatura, historia, arte, música, gastronomía, galeguismo, tradicións, lendas, costumes, emigración

Á memoria de Manuela Viaño (1929-2013)

XESÚS LORENZO VARELA VÁZQUEZ

Lorenzo Varela

EN TORNO A UNAS DECLARACIONES DE CASTELAO

¿CONTRA EL PUEBLO?

 

(Non se coñece a data exacta neste texto  Ë de supoñer que son resposta á fundación da empresa político-cultural Galeuzka (anagrama de Galicia-Euzkadi, Catalunya) no ano 1945. Esta transcripción fíxose directamente dun  texto mecanografiado)

 

Este artigo, que se atribúe a Varela, aínda non fora publicado, pode levar  a confusión tanto da figura del como de Castelao. Como sería absurdo concluír que Castelao fora monárquico ou que non tivera ideas definidas, acompañamos a modo de limiar uns extractos de "Sempre en Galiza" que refrexan o que todos sabemos: o intransixente pensamento republicán e galeguista de Castelao que Varela ten recoñecido ata na súa poesía. 



Sempre en Galiza, Ediciós Galiza do Centro Gallego de Buenos Aires, Instituto Argentino de Cultura Gallega, 1976

 

Páx. 313  

Nin que decir tén que os republicáns non podemos comprometernos a tan sagro mester, ainda que as estátuas dos reis católicos estiveran presindindo as Cortes republicáns e o Presidente da República ostentara como insinia suprema, o Collar de Isabel la Católica. Como democratas e liberaes sóio nos era doado puñar cos tradicionalistas (así se chamaban os bulradores da tradición) e decirlles que íamos restaurar a Hespaña civil e verdadeira, a que xace soterrada por catro séculos de estrainxeirismos, baixo d-unha morea de fracasos.

 

Páx. 326  Citando a ORGA 

"Galiza ten hoxe, a máis d-unha persoalidade, unha concencia de-éla e da súa misión no mundo", "porque arelamos que os elementos violentamente unidos se comprendan e xunten ao cabo en coordinación santa e libre, é pol-o que somos federaes a rajatabla e republicáns a machamartillo". "Para nós foi i é razón de eisistencia: a instauración en Hespaña da República federal. Non queremos máis; pero tampouco ademitimos menos". 

 

Páx. 81 Cap. XVII

No retablo das Cortes constituintes a figura de Besteiro estaba disminuida pol-a presencia dos reis católicos (dous grandes pantasmas de mármore, entrometéndose na vida da República, como a serpe no Paradiso).

 

 

*************



Llega a mis manos un ejemplar de la revista argentina AHORA en cuyas páginas se publican unas declaraciones de Castelao, apartadísimas de la realidad de España y de Galicia y que consideramos tanto más inoportunas cuanto que es el político y no el humorista, el extraordinario humorista gallego, quien las hace. Y sin embargo es Castelao, a nuestro parecer uno de los espíritus más realistas que hemos conocido cuando el amor a la paradoja o la falta de datos, la lejanía con respecto al lugar de los hechos, como se dice en las crónicas de sucesos, España, en este caso, no velan su juicio y alteran su fuerte, y a veces, como en sus dibujos y en su literatura, honda visión de la realidad.

Y no sólo como tal artista y escritor tiene Castelao ese buen realismo que decimos. Hemos de recordar, pues no escribimos estas líneas con cazurrería, como la que sería alabar al Castelao artista para echar lodo sobre el Castelao político y parecer así imparciales, hemos de recordar, decía, la limpia, la combativa historia republicana, democrática, del mismo. Historia que no msólo nosotros hemos de recordar para acallar los recelos que nos nacen al leer estas declaraciones, sino que el mismo Castelao, ha de recordar también limpiando la memoria de cuanta mezquina animadversión le ha metido en ella, como en la de cualquiera, los trapaceos y las zarandajas que todo destierro apareja, mezquindad que empaña la memoria hasta tal punto y según los casos que estamos viendo como se desfigura más de una figura entrañable de nuestro pueblo, de los pueblos de España en su conjunto.
 
Comienza Castelao por afirmar en estas declaraciones que Galeuzca no es un pacto de partidos, sino de verdaderos gobiernos en el exilio, asistidos por la mayoría de sus coteráneos. Así, pues, sobre el de Negrín y sobre la Junta de Liberación de México que también trata de actuar como gobiernito de exilio, -y siempre en nombre de una supuesta mayoría que no ayudan a liberar- aparecen ahora estos tres "gobiernos" más: los de Cataluña, Euzkadi y Galicia. Y ya van cinco gobiernos para gobernar las Españas, sin que ninguno de ellos, que nosotros sepamos, , y es significativo que Castelao no diga una palabra de esto en su presentación de GALEUZKA se haya preocupado por conquistar los territorios que debe administrar. )O es que esperan que los llamen a gobernar Churchill y Roosvelt? )Tendrían, como Prieto y otros, fiebre cancilleresca? Hay un dicho gallego que traducido viene a decir: "Muchos amos y pocas vacas y estas son de otros". Y se nos ocurren estas reflexiones porque en sus respuestas al cronista de AHORA Castelao no dice lo más importante: cómo conquistar Galicia y los otros pueblos de España, cómo dar la batalla al falangismo para hacer posible la realización de las aspiracionesn del pueblo gallego y de los demás pueblos españoles. Porque de otra manera, valga el ejemplo castellanop, . Porque de otra manera, valga el ejemplo castellano, Galeuzka no sería más que una trilogía de "gobiernos" de otras tantas ínsulas baratarias. Con el matiz trágico de que en las ínsulas reales -en Galicia, Euzkadi y Cataluña- como en toda España, la gente despliega y organiza su lucha cada vez más general y heroica para librarse de la hispanidad cancerosa de la falange. Y según mis informes no me explico como nos los tiene Castelao, y si los tiene como no habla de ello y con orgullo y con orgullo -entre los patriotas que pelean de un modo o de otro están los hombres de su partido, los hombres de aquel Partido Galleguista, que formó parte del Frente Popular, y muchos de cuyos dirigentes y militantes son ya para siempre mártires de la Historia de España y de Galicia, y símbolos sagrados del amor a la libertad, a la democracia y al verdadero galleguismo, en fin, de amor a la República española. Y si esto es verdad ¿cómo pudo castelao decir estas palabras increíbles? "Lo principal no es que haya en España República o Monarquía, concepto este que es de lo más peligroso cuando dice: "fueron los monárquicos los que trajeron la República". Y aquí viene a cuento aquello de que la lejanía hace olvidar a veces hasta lo que más se quiere, tanto como otras nos hace doler la memoria con aquel dolor de amor, el peor de todos, que no se cura "más que con la presencia y la figura. Pero son esa lejanía, sin estar tan lejos de España, ¿es posible que Castelao dijera eso de que la República la trajeron los monárquicos, y que, por lo tanto lo principal no es que haya en España República o monarquía?
    
Pero aún con la lejanía no acabamos de entender esto, queremos decir que no queremos entender esto y pensamos que es otra la cosa que quiso decir Castelao o que dijo en efecto, y en la crónica, por esa razón tan periodística de la prisa quedó envuelto en confusión. Pues nosotros que somos los menos sospechosos de incurrir en eso que en reciente artículo llamaba con exactitud Bergamín "republicanos legitimistas" no entendemos cómo pueda haber un solo republicano, desde el católico conservador hasta la extrema izquierda del movimiento, que renuncie y más en nombre de un pueblo o de una mayoría de coterráneos, al régimen por el que tanta sangre vertió el pueblo español. Estaríamos de acuerdo, como estamos desde luego, en que la primera cuestión es la de echar de España a invasores y a , cuestión mucho más importante que la del régimen que ha de regir España, pues una vez resuelta esa tenemos motivos para estar seguros de que se resolverán todas. Pues esaq es una cuestión de vida o muerte para todas las clases sociales, para los partidos y organizaciones, para España entera, excluído el juanete falangista, que hay que rebanar para que los pueblos hispanos se levanten y anden fraternalmente unidos, derechos hacia la grandeza que todos queremos que alcancen. Pero de esto a de que la primera cuestión sea recobrar la independencia y la libertad de España, a que nos vayamos a olvidar de que somos republicanos, media por lo menos tanta distancia como la que hay desde Finisterre hasta Buenos Aires. La República la trajo el pueblo y la defendió a costa de un millón de muertos, como traerá en su momento le íntegra y leal solución con sus ardientes y encarnizadas luchas de todos los ingentes problemas españoles, derribando antes de nada al gran enemigo: la Falange. Somos republicanos, y sólo para salvar a eso que aunque se escandalice más de un pazguato llamaremos patria, por lo que es, porque somos expatriados y no despatriados -no somos de la inclusa, hijos de ese desmedrado internacionalismo del "Nuevo Orden"-, solo para salvar a la patria, decimos, podemos entendernos con cuantos quieran salvarla, sean o no republicanos mientras sean patriotas, lo cual nmo se demuestra con historial, con credenciales envejecidas, sino con la acción actual en España o donde estemos. Y luego, cuando el pueblo pueda hacerlo, se hará cuanto el pueblo quiera. Nosotros, desde luego, una vez enterrada la Falange, combatiremos porque sea el régimen republicano el régimen de España, en cuyo marco se encuentra armoniosamente, democráticamente, con sentido progresista, solución a todos los problemas políticos, sociales y nacionales de los pueblos de España.
   
¡Claro que hay que cambiar con cinco siglos de centralismo reaccionario y opresor! pero esto sólo de un modo puede lograrse: levantándose en armas contra la Falange y sus mantenedores, hoy expresión máxima de ese centralismo opresor y reaccionario. Y esto no es sólo un problema de la nacionalidad gallega -aunque el más importante de losproblemas que los gallegos tienen que resolver: acabarcon el cebo falangista- sino que es un problema, el problema de hoy para todos los españoles. Y para entendernos todos en los más importante, que es recuperar la democracia, acabar con la tiranía y el extranjerismo nazi, debemos acatar un programa del que estén excluidos los asuntos que sólo pueden resolver los pueblos de España, cuando estén en condiciones de hacerlo. No es esta la hora de decir que el señor Serrat Moret es el representante de Cataluña, ¡porque ha muerto Companys! ¿Se hereda así como si fuera ganado la condición del símbolo? ¡Si al menos todas estas afirmaciones tuviesen lugar en el área de la lucha armada y a muerte con los asesinos de Companys! Y aun así, nadie tiene hoy autoridad, salvo los que en España combaten, o los que en el exterior los apoyan firmememte, sujetos a las demandas de los que poelean, para hablar en nombre de Cataluña o de Galicia, o de Vasconia o de España. Porque podría pasarle lo que a los yugoeslavos o a los polacos de Londres, que no imaginaban que polacos en Polonia y yugoeslavos en Yugoeslavia iban a negarles con clarísimas razones el derecho a hablar en nombre de unos pueblos que combatían sin preocuparse de las maniobraas políticas menores de sus "representantes" de Londres.

¿Busca Galeuzka el entendimiento con las demás fuerzas antifalangistas españolas para reconquistar el derecho del pueblo español a manifestarse? Castelao no habla de esto. ¿Buscan esos dos diputados gallegos juntos con Castelao, la organización de un movimiento de Unión Nacional Gallega para luchar, junto a los otros pueblos de España, contra el enemigo común, el faslangismo? Castelao no dice ni una sola palabra sobre esto. ¿En qué forma contribuye Galeuzka o se preocupa en contribuir, a la liberación de los pueblos de España? ¿Qué piensan las otras fuerzas gallegas, incluso muchísimos militantes galleguistas, sobre este hecho insoslayable: la necesidad previa anterior a ninguna otra cosa, de acabar con falange? Castelao no dice una sola palabra sobre esto.
  
¿Qué se hizo del Castelao combativo, entrañado en el alma nacional del pueblo gallego, hombre representativo del Frente Popular gallego? ¿Qué malentendido puede haber para que Castelao renuncie a su vieja y espléndida bandera de todos los gallegos dignos, e insignia respetada por cualquier español que mereciese el nombre de leal?

¿A qué espera Castelao para ocupar el lugar que le corresponde que otras veces ocupó, en el movimiento gallego de unión nacional y en el movimiento español de liberación?

¿A dónde va Castelao por ese camino, sin el pueblo? ¿Contra el pueblo?

Y mientras Castelao con un espíritu anexionista al parecer, digno de un centralista de los que él ha atacado tanto, y tan justamente, envuelto en consideraciones de orden espiritual, da por supuesto que Navarra fue absorbida por la cultura vasca, Valencia por la cultura catalana, y Portugal por la cultura gallega, todas ellas cosas muy discutibles y que de estudiarse arrojarían consecuencias poco favorables al pensamiento de Castelao. Mientras esto hace Castelao, en todos esos lugares, se está levantando el pueblo, ese pueblo para el cual el problema no es dejarse absorber por la Falange. Y en todos estos lugares -excepto Portugal- que no es una nacionalidad solamente, que además es un estado, como lo es España, los pueblos se alzan tras el estandarte de la JSUN. Y se alzan sin tener noticias, al menos buenas noticias, llamando a estas aliento y medios para impulsar la liberación de todos esos "gobiernos" que parecen haber venido a América averanear, de todos esos diputados que están fuera de España al parecer esperando a que pase una normal vacación parlamentaria, en la que se hable mal del gobierno y se hacen planes de riesgo, acabando todo ahí.Sin prerocuparse de ese Gobierno vasco en el que, dicho sea de paso, no figura ningún representante de la organización política de Dolores Ibarruri, cosa que debía saber muy bien Castelao, pues el que en un tiempo la representaba, Astigarrabia, fue expulsado de sus filas por su muy sucia conducta durante la lucha con invasores y falangistas en Vasconia. Ni mucho menos tienen noticias de los que forman la JSUN en Cataluña, de se gobierno catalán, mucho menos representativo aún que el vasco por estar en contra de él los partidos que lo componían en su mayoría. ¿Y qué diremos del gobierno gallego que se eligió asimismo con una mayoría de tres diputados y en Buenos Aires? Y todo esto sin hacer nada para sacr las castañas del fuego, para librar a los pueblos españoles del terror de la falange, para devolver a España su libertad y su democracia. Los gallegos, los catalanes y los vascos que combaten en la península, dentro de las filas cada vez más poderosas y abnegadas de la JSUN, no se reparten entre sí ministrios ni presidencias turísticas, luchan para que todo el pueblo español, una vez libre elija sus rectores, su régimen, sus verdaderos presidentes y ministros y diputados.
  
Y quedémonos en estas líneas, ya largas de por sí, pero señalando antes de ponerlas término, como a pesar de los esfuerzos que hace Castelao, hay un punto que es hoy en España el verdadero punto de dolor en el que Castelao es separatista, doblemente separatista aunque diga lo contrario. En primer término, está separado de los anhelos de libertad de su pueblo, al no participar en su lucha como debiera.. En segundo término, al separar políticamente en la emigración a Cataluña, Galicia y vasconia del resto de España, formando un frente de nacionalidades -sin que imprte monarquía o república y sin que importe la lucha que se lleva a cabo en España contra la Falange-, Castelao está cayendo en un separatismo que tiende a centrar España en el Norte sustituyendo el Madrid reaccionario por cualquier otra ciudad. Y si nos permitimos con todos los respetos pero con toda claridad y energía de que somos capaces, llamarle la atención lo hacemos para que ese separatismo se acabe, para que ese aislacionismo con respecto a la lucha liberadora de los pueblos españoles y a la unión nacional para llevarla a cabo, cese de obstaculizar la labor creadora de los sectores que combaten. Y esto lo hacemos también por bien del mismo Castelao cuyo separatismo -tal como lo hemos definido- termina aislándole a él, o a los que nominalmente componen esos gobiernos que él cita dejándolos más solos que a esa gente, llamada de la tercera España que al no participar en el combate demostraron ser españoles de tercera mano, españoles a la hora de las Embajadas, como Pérez de Ayala, y no a la hora del dolor, del combate cuando se demuestra la reciedumbre moral y el patriotismo verdadero.

 

 

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