Venta online brezo vallas Girona
Venta productos peluqueria, belleza y estetica Xpels
Venta ropa interior mujer Lintima
Uniforme laboral ropa trabajo Global Uniformes
Tiendas online Ecommerce ServiWebsi
Créditos para su tienda online

Galicia espallada

Unha recolleita da cultura galega

Literatura, historia, arte, música, gastronomía, galeguismo, tradicións, lendas, costumes, emigración

Á memoria de Manuela Viaño (1929-2013)

Rosalía de Castro - Escolma poética - En las orillas del Sar

Rosalía de CastroEn las orillas del Sar

 

Rosalía de Castro

A través del follaje perenne 
que oír deja rumores extraños, 
y entre un mar de ondulante verdura, 
amorosa mansión de los pájaros, 
desde mis ventanas veo 
el templo que quise tanto. 

El templo que tanto quise..., 
pues no sé decir ya si le quiero, 
que en el rudo vaivén que sin tregua 
se agitan mis pensamientos, 
dudo si el rencor adusto 
vive unido al amor en mi pecho. 

 

 

Los robles

Allá en tiempos que fueron, y el alma 
han llenado de santos recuerdos, 
de mi tierra en los campos hermosos, 
la riqueza del pobre era el fuego, 
que al brillar de la choza en el fondo,
calentaba los rígidos miembros 
por el frío y el hambre ateridos 
del niño y del viejo. 

De la hoguera sentados en torno, 
en sus brazos la madre arrullaba 
al infante robusto; 
daba vuelta, afanosa la anciana 
en sus dedos nudosos, al huso, 
y al alegre fulgor de la llama, 
ya la joven la harina cernía, 
o ya desgranaba 
con su mano callosa y pequeña, 
del maíz las mazorcas doradas. 

Y al amor del hogar calentándose 
en invierno, la pobre familia 
campesina, olvidaba la dura 
condición de su suerte enemiga; 
y el anciano y el niño, contentos 
en su lecho de paja dormían, 
como duerme el polluelo en su nido 
cuando el ala materna le abriga. 

 

..................


Unos con la calumnia le mancharon, 
otros falsos amores le han mentido, 
y aunque dudo si algunos le han querido, 
de cierto sé que todos le olvidaron. 

Solo sufrió, sin gloria ni esperanza,
cuanto puede sufrir un ser viviente; 
¿por qué le preguntáis qué amores siente 
y no qué odios alientan su venganza? 

II

Si para que se llene y se desborde 
el inmenso caudal de los agravios, 
quieren que nunca hasta sus labios llegue 
más que el duro y amargo 
pan, que el mendigo con dolor recoge 
y ablanda con su llanto, 
sucumbirá por fin, como sucumben 
los buenos y los bravos 
cuando en batalla desigual les hiere 
la mano del cobarde o del tirano. 

Y ellos entonces vivirán dichosos 
su victoria cantando, 
como el cárabo canta en su agujero 
y la rana en su charco. 
Mas en tanto ellos cantan... -¡muchedumbre 
que nace y muere en los paternos campos 
siempre desconocida y siempre estéril!- 
triste la patria seguirá llorando, 
siempre oprimida y siempre 
de la ruindad y la ignorancia pasto. 

7

 

Un manso río, una vereda estrecha,
un campo solitario y un pinar,
y el viejo puente rustico y sencillo
completando tan grata soledad.

¿Qué es soledad? Para llenar el mundo
basta a veces un solo pensamiento.
Por eso hoy, hartos de belleza, encuentras
el puente, el río y el pinar desiertos.

No son nube ni flor los que enamoran;
eres tú, corazón, triste o dichoso,
ya del dolor y del placer el árbitro,
quien seca el mar y hace habitar el polo.

 

61

 

Del mar azul las transparentes olas

mientras blandas murmuran

sobre la arena, hasta mis pies rodando,
tentadoras me besan y me buscan.

Inquietas lamen de mi planta el borde,
lánzanme airosas su nevada espuma,
y pienso que me llaman, que me atraen 

hacia sus salas húmedas.


Mas cuando ansiosa quiero
seguirlas por la líquida llanura,
se hunde mi pie en la linfa transparente

y ellas de mi se burlan.


Y huyen abandonándome en la playa
a la terrena, inacabable lucha,
como en las tristes playas de la vida
me abandonó inconstante la fortuna.

 

 

82

 

En la altura los cuervos graznaban,
los deudos gemían en tomo del muerto,
y las ondas airadas mezclaban
sus bramidos al triste concierto.

___________


Algo había de irónico y rudo
en los ecos de tal sinfonía; 
algo negro, fantástico y mudo
que del alma las cuerdas hería.

_______________


Bien pronto cesaron los fúnebres cantos,
esparcióse la turba curiosa,
acabaron gemidos y llantos 
y dejaron al muerto en su fosa.

Tan sólo a lo lejos, rasgando la bruma,
del negro estandarte las orlas flotaron,
como flota en el aire la pluma
que al ave noctuma los vientos robaron. 

 

..............

 

 

Una sombra tristísima, indefinible y vaga 
como lo incierto, siempre ante mis ojos va 
tras de otra vaga sombra que sin cesar la huye, 
corriendo sin cesar. 
Ignoro su destino... mas no sé por qué temo 
al ver su ansia mortal, 
que ni han de parar nunca, ni encontrarse jamás. 

Escolma Poética

 

 volver a:  rosalía de castro