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Galicia espallada

Unha recolleita da cultura galega

Literatura, historia, arte, música, gastronomía, galeguismo, tradicións, lendas, costumes, emigración

Á memoria de Manuela Viaño (1929-2013)

Camino de Santiago

Experiencias de un peregrino

 

por   Teresa  Márquez  Sanmartín 
Publicado por  la Cátedra España de la UCES (Univ. de Cs. Empresariales y Sociales ) de Buenos Aires, Octubre 2001.-


El cielo  (9/9/00)    (Pág. 36 a 37)


Al día siguiente salimos más temprano que nunca. A las 7.30 ya estábamos en camino a Melide. Dejamos la provincia de Lugo y entramos en La Coruña, donde el paisaje cambia notablemente. Ya no hay que estar tan pendiente de las flechas amarillas indicadoras, que son casi las únicas señales hasta este tramo del camino. Camino de Santiago

Muchas veces sucede también que no hay ninguna flecha y el camino se abre en dos direcciones y, como en la vida, uno tiene que decidir qué dirección tomar. ¿Cuál es el camino correcto? Equivocarse en este punto implica desandar lo andado y por suerte, a lo largo del camino a Santiago, siempre elegimos bien.

También allí, cuando comienza La Coruña, en el camino aparecen los mojones, otros indicadores que van anunciando cuántos kilómetros quedan hasta llegar a Santiago de Compostela. Como un ritual yo iba dejando una piedra en ellos y tomaba otra que a su vez algún peregrino había dejado a su paso, quería dejar una huella más en ese maravilloso camino y una señal de mi amor por esa Galicia que me vio nacer, pero que no pudo verme crecer.

A esta altura, comenzaban a aparecer unos bosques maravillosos que nos hacían sentir que estábamos entrando en un libro de cuentos. Realmente, parecía una imagen de sueño y daban ganas de quedarse a vivir allí, gozando del canto de los pájaros, del serpentear de los ríos sobre las piedras, del sonido del silencio que nos acompañaba todo el tiempo e invitaba a la reflexión. Momentos de quietud, oración, compromiso y esperanza. De algún modo, era como caminar por el cielo, ese cielo que todos llevamos dentro y que la vida nos da muy pocas veces la oportunidad de descubrirlo. Dios, Santiago, el Universo y yo éramos un todo, una sola alma. Xesús crucificado

Pasamos por Leboreiro, una aldea con sabor medieval, y por Furelos, cruzando el río a través de un hermoso puente también medieval. Este tramo es realmente bellísimo. Allí, en Furelos, entramos a la iglesia, que aunque pequeña es muy singular.

El párroco nos dio la bienvenida, nos contó su historia, nos habló de¡ camino y nos mostró la imagen de un Cristo en la cruz que tiene un brazo colgando hacia abajo, simbolizando la unión entre el Cielo y la tierra, algo en verdad conmovedor, según él, una pieza única en el mundo. Luego de ese maravilloso momento volvimos al camino ¡A seguir caminando!


- Queremos agradecer á profesora Teresa Márquez Sanmartín por enviarnos esta publicación.


  Para contactarse coa autora podedes facelo a : peregrinosdelcamino@yahoo.com.ar



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