Venta online brezo vallas Girona
Venta productos peluqueria, belleza y estetica Xpels
Venta ropa interior mujer Lintima
Uniforme laboral ropa trabajo Global Uniformes
Tiendas online Ecommerce ServiWebsi
Créditos para su tienda online

Galicia espallada

Unha recolleita da cultura galega

Literatura, historia, arte, música, gastronomía, galeguismo, tradicións, lendas, costumes, emigración

Á memoria de Manuela Viaño (1929-2013)

Camino de Santiago

Experiencias de un peregrino

 

por   Teresa  Márquez  Sanmartín 
Publicado por  la Cátedra España de la UCES (Univ. de Cs. Empresariales y Sociales ) de Buenos Aires, Octubre 2001.-


La esperanza  (5/9/00)    (Pág. 25 a 27)

A la mañana siguiente nos levantamos con alegría y deseosas de comenzar la marcha. Fotos de por medio, abandonamos 0 Cebreiro. Allí comenzó el descenso. Al principio estábamos contentas con las bajaditas que nos proponían los distintos tipos de suelo, pero después aprendimos que las bajaditas eran proporcionales a las subiditas y éstas ya no nos alegraban tanto.Credencial del peregrino

Credencial del Peregrino. Es indispensable presentarla con sus sellos correspondientes  para lograr la Compostela

 

Llegando a Triacastela

  El camino era precioso y el cielo tan azul que parecía haber sido pintado por los ángeles. Teníamos que llegar a Triacastela, a 22km. Cruzamos algunos pueblitos como Linares, el Hospital de la Condesa y Adórnelo, y en este trecho nos encontramos con varios peregrinos a caballo.

Desayunamos en Alto de Poio, a una altura de 1.337 metros. Después de una subida bastante exigente para nuestras piernas, descansamos junto a otros peregrinos, sellamos nuestra credencial, algo básico para que después nos den la Compostela al final del camino, y continuamos por un trecho de ruta que por suerte permite retomar rápidamente el verdadero camino.

Los poblados que encontrábamos, como Fonfría, Biduedo, As Pasantes, parecían que estuvieran abandonados. Pero en realidad, no es así. En uno de ellos salió a nuestro encuentro una mujer grande, con un plato de panqueques, y nos los ofreció, pero, como acabábamos de desayunar, no se los aceptamos. ¡Qué descorteses fuimos! Por algún motivo, esa mujer quedó grabada en mi memoria, porque quizá me recordó, en primer lugar, a mi abuela, llamada Preciosa, cuando hacía sus deliciosos panqueques, y en segundo lugar por su sonrisa amplia, su ropa negra, rodeada de antiguas construcciones de piedra, tan características de Galicia.

El último trecho nos exigió un intenso esfuerzo. El cansancio y el calor se sentían con gran intensidad. En esos momentos, el bastón se transforma en un aliado y amigo, ya que durante muchas horas, entre tantas subidas y bajadas, además del peso de la mochila, el cuerpo pierde su centro de gravedad y aquél sirve de sostén para no caer.Llegando a triacastela

Quiero aquí hacer una referencia especial con respecto a mi bastón ya que Tino se lo había comprado a un personaje muy pintoresco, que se hace llamar "el último templario". Este hombre tiene un albergue invadido por la suciedad, las chinches y demás fauna, como lo definió mi amigo, y cada vez que llega un peregrino toca una pequeña campana, en recuerdo de lo que se solía hacer en la Edad Media para guiar a los peregrinos cuando había mucha niebla en el camino. Aclaro que el bastón o "bordón", como se dice allá, es una simple rama de árbol. Sin embargo, para mí, este bordón ha tenido un gran valor y, por supuesto, no pude evitar traerlo conmigo a Buenos Aires.

Durante el trayecto cometimos el error de no detenernos para almorzar, así que cuando quisimos hacerlo ya no teníamos dónde. Entonces no hubo más remedio que seguir caminando con el estómago vacío.

Llegamos a las 15.30 hs. ¡Qué maravilla! A pesar de que el cuerpo estaba cansado, el espíritu se sentía pleno y la primera etapa había sido cumplida. No podíamos creer los kilómetros que habíamos recorrido en tan pocas horas. Para mis amigas y para mí era la primera vez que hacíamos una caminata semejante y sin ningún entrenamiento especial previo. Así confirmé mi teoría, que dice que si uno combina convicción con voluntad, todo lo que se propone puede lograrlo.

Triacastela, provincia de Lugo

Triacastela Nos dirigimos al albergue. Por suerte, esta vez había cama. Así que nos acomodamos, nos bañamos, descansamos y salimos a recorrer. La ciudad de Triacastela es hermosa, antigua y con larga historia, famosa por sus tapices y alfombras hechos a mano. Alfonso IX fue el gran benefactor de esta ciudad, y quiso hacer de ésta una gran ciudad aunque finalmente no tuvo demasiado éxito, salvo por el auge que alcanzó en el siglo XIII, esto dio lugar a fuertes discusiones entre las sedes de las ciudades de Lugo y León. Por este motivo, Triacastela siguió siendo un pequeño poblado rural. Los antiguos peregrinos al salir de ella recogían piedras de una cantera vecina y las llevaban a los hornos de cal de Castañeda (Arzúa), colaborando así en la construcción de la Catedral de Santiago. ¡Y nosotros nos quejábamos del peso de nuestra mochila! 


La ciudad de Triacastela tuvo además un hospital para peregrinos, cuya construcción aún se conserva, llamada Casa Pedreira. Su iglesia tiene un ábside de estilo románico y sus torres son de fines del siglo VIII con remates barrocos.

Posee una valiosa Cruz realizada en el siglo XII y una estatua ecuestre del Apóstol Santiago. La iglesia fue reconstruida en 1790 y aún se conservan en la torre los blasones de los tres castillos que dieron nombre a la ciudad.

Allí asistimos a una misa conmovedora. El sacerdote, padre Augusto Losada López, emanaba una gracia especial y mucha cordialidad. El fue quien nos habló sobre los distintos aspectos religiosos del camino; también le hice una pregunta personal y su respuesta fue como sacarme una pequeña espina que estaba en mi corazón desde hacía muchos años. Un momento realmente único.

Seguimos recorriendo ese apacible lugar mientras el atardecer iba inundando el paisaje y la calma se adueñaba de nuestro cuerpo y nuestra mente; era hora de concluir la jornada así que nos fuimos a cenar y a dormir, entregándonos a los misterios nocturnos, que deben ser los mismos en todos los mundos.


- Queremos agradecer á profesora Teresa Márquez Sanmartín por enviarnos esta publicación.
  Para contactarse coa autora podedes facelo a : peregrinosdelcamino@yahoo.com.ar



Volver a:  Experiencias do camiño