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Galicia espallada

Unha recolleita da cultura galega

Literatura, historia, arte, música, gastronomía, galeguismo, tradicións, lendas, costumes, emigración

Á memoria de Manuela Viaño (1929-2013)

Camino de Santiago

Experiencias de un peregrino

por   Teresa  Márquez  Sanmartín 


Publicado por  la Cátedra España de la UCES (Univ. de Cs. Empresariales y Sociales ) de Buenos Aires, Octubre 2001.-


El inicio (4/9/00)    (Pág. 23 a 25)

MI camino junto a mis dos amigas, Cris y Majo, comenzó en O Cebreiro (1.300 mts de altura). Tino nos llevó hasta allí, portándose como el mejor anfitrión. Nos regaló un bastón a cada una y la correspondiente concha o vieira, insignia del peregrino a Compostela. Tino,  cuyo nombre completo es Constantino Chao Mata, es el Vicepresidente de la Asociación Gallega de Amigos del Camino y fue el primer contacto que hice cuando comencé a soñar con el camino y con el cual surgió una entrañable amistad.

O Cebreiro, Lugo

Iglesia perrománica de Santa María de O Cebreiro (provincia de Lugo) Serían las 20.30 hs cuando llegamos a ese antiguo poblado popular donde comienza el trayecto gallego del Camino Francés, en cuya  Iglesia se produjo hace siglos el milagro eucarístico que dejó boquiabierto al sacerdote de poca fe que oficiaba la misa en ese entonces. Este sacerdote tenía serias dudas sobre la realidad de la Eucaristía, y despreciando el sacrificio del único feligrés que había asistido a escucharla a pesar del crudo invierno, en el momento de la consagración, la hostia se convirtió visiblemente en carne y el vino en sangre.  Aún hoy se conserva en su altar la reliquia de ese milagro en el llamado Santo Grial Gallego, pieza románica del siglo XII que fuera donada por los Reyes Católicos en su peregrinación a Compostela. Figura ésta que también aparece en el escudo de Galicia y que popularizó en toda Europa a ese pequeño poblado de montaña. También se dice que este cáliz inspiró a Ricardo Wagner en su ópera Parsifal.

La iglesia perrománica Santa María de O Cebreiro conserva la talla románica de la Virgen, del siglo XII, de la cual cuenta la historia, que inclinó  la cabeza en el momento del milagro eucarístico para verlo mejor.

 

Mezclando lo pagano con lo religioso, pueden verse las Pallozas, que son antiguas construcciones celtas características del lugar, hechas de pizarra y paja de centeno. Actualmente se conservan dos: una donde funciona el mueso y otra donde funciona una hostería.

Fuimos al albergue y nos encontramos con la noticia de que no había camas, por lo tanto la primera noche teníamos que descansar en el suelo en la bolsa de dormir. Nos miramos resignadas y pensamos: "¡Bueno, siempre hay una primera vez para todo!". ¡Que noche!. Creo que lo tomamos como un examen de ingreso al camino.

Palloza, antigua vivienda de los celtas

Palloza Antes habíamos paseado un poco para reconocer el lugar. Era muy tarde; la noche, con un cielo estrellado maravilloso invitaba al sosiego, pero nosotras estábamos visiblemente emocionadas y todo parecía tan fantástico que costaba creer que fuera real. Estábamos al pie del camino y había que recorrerlo, ese era el objetivo y teníamos que cumplirlo. A eso habíamos venido.

Durante la cena que Tino compartió con nosotras, nos relajamos y disfrutamos de nuestro primer menú del Peregrino, que por cierto es muy económico y delicioso. Finalmente, nos despedimos de Tino y quedamos en que nos comunicaríamos telefónicamente durante todo el camino.

Nos fuimos a dormir en el mullido suelo de albergue, mejor dicho a pasar la noche , ya que es todo un arte manejar el saco  de dormir en un suelo resbaladizo tratando de buscar acomodar el cuerpo en la dura superficie. Finalmente, terminamos enroscadas como matambres y nos deslizábamos como reptiles, hasta que los pies de algún compañero nos tocaba la cara. No era fácil ahogar la risa y por momentos tampoco el llanto en el silencio de la noche. Silencio que se rompía cuando alguien se levantaba para ir al baño y la puerta rechinaba despertándonos a todos. Como era de esperar, cuando el sueño comenzaba a invadirnos, ya las primeras luces del alba entraban tímidamente por la ventana.

- Queremos agradecer á profesora Teresa Márquez Sanmartín por enviarnos esta publicación.
  Para contactarse coa autora podedes facelo a : peregrinosdelcamino@yahoo.com.ar



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