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Galicia espallada

Unha recolleita da cultura galega

Literatura, historia, arte, música, gastronomía, galeguismo, tradicións, lendas, costumes, emigración

Á memoria de Manuela Viaño (1929-2013)

Ramón Cabanillas

reis

Un enterro de primeira  

 

Morréu un home de eses

con mais abós que dias ten o ano.

-Media provincia en terras

e en diñeiro outro tanto,

cruz de Carlos III,

cadeira no Senado,

escudo no “landeaux”, 

e “hotel” na rúa

de Goya ou de Serrano-.

Na tarxeta da morte

que os xornaes pubricaron,

os “ex” e os altos postos

encherían un saco:

-Ministro da Coroa,

Conselleiro de Estado,

Cabezaleiro as veces,-

cando non Segradario,

de Asociaciós de 

Proteución ás Bestas

e de Premio á Virtude 

e ô Traballo,

contra a Trata de Brancas,

de Fomento de Gando,

Xuntanzas patrióticas

e Casinos de rango...-.

(Todo en letras maiúsculas

e tipo elceviriano,

para que se vira ben 

que no-era o morto

ningún esfola-gatos).

E vel-o ehí vai o probe

n-un carro do que tiran 

seis cabalos,

Porta do Sol adiante,

rúa Maior abaixo,

enzarrado, as escuras,

n-un caixón de carballo.

 

Detrás, cregos e frades,

porteiros e lacaios,

coches da Reial Casa,

-casacas roxas con galóns dourados,

media branca, peluca enfariñada,

calzón curto, febilla no zapato-,

e en ringleiras, as pálidas meixelas

e os olliños pasmados

das nenas incluseiras

e os nenos asilados...

(¿Qué crueldade trai a estas farsadas

este xirón de humanidade tráxico?)

Dimpóis, co-as caras longas,

solenes, de chisteira, enlevitados,

falándose baixiño, 

con presa de enterralo,

os que eran inda onte seus compadres

nas festas ledas 

e nos negros tratos,

os que, si cadra, un día

o creto lle enlixaron.

De vagar, arredado do cortexo

camiño, paso a paso.

A mañán está limpa

e o sol de outono é caricioso e craro.

O pobo rí mirando 

para as garnidas

casacas dos lacaios,

as levitas solenes

e a negra fardamenta dos cabalos;

seica somentes eu ollo con pena

¡ o caixón de carballo !

 

   

 

Un entierro de primera

 

Murió un hombre de esos

con más abuelos que días tiene el año.

-Media provincia en tierras

y en dinero otro tanto,

cruz de Carlos III,

banca en el Senado,

escudo en el “landeaux”, 

y “hotel” en la calle

de Goya o de Serrano-.

En la tarjeta del obituario

que los periódicos publicaron,

los “ex” y los altos puestos

llenarían un saco:

-Ministro de la Corona,

Consejero de Estado,

Capataz  a veces,-

cuando no Secretario,

de Asociaciones de 

Protección de los Animales

y de Premio a la Virtud 

y al Trabajo,

contra la Trata de Blancas,

de Fomento del Ganado,

Encuentros patrióticos

y Casinos de rango...-

(Todo en letras mayúsculas

y tipo elceviriano,

para que se viera bien 

que no era el muerto

ningún pelagatos).

Y míralo ahí va el pobre

en un carro del que tiran 

seis caballos,

Puerta del Sol adelante,

calle Mayor abajo,

encerrados, a oscuras,

en un cajón de roble.

 

Detrás, clérigos y frailes,

porteros y lacayos,

coches de la  Real Casa

-casacas rojas con galones dorados,

media blanca, peluca enharinada,

calzón corto, hebilla en el zapato-.,

y en hileras, las pálidas mejillas

y los ojitos pasmados

de las nenas huérfanas

y los nenos asilados...

(¿Qué crueldad trae a estas farsas

este jirón de humanidad trágico?)

Después, con las caras largas,

solemnes, de galera, enlevitados,

hablándose bajito, 

con prisa de  enterrarlo,

los que eran aún ayer sus compadres

en las fiestas alegres 

y en los negros tratos,

los que, tal vez, un día

la reputación le ensuciaron.

De vagar,  rodeado del cortejo

camino, paso a paso.

La mañana está limpia

y el sol de otoño es acariciante y claro.

El pueblo ríe mirando 

para las guarnecidas

casacas de los lacayos,

las levitas solemnes

y la negra cobertura de los caballos,

quizás solamente yo miro con pena

¡ el cajón de roble ¡

 

  Fonte: Ramón Cabanillas - Obra completa - Ediciones Galicia - pág 79