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Galicia espallada

Unha recolleita da cultura galega

Literatura, historia, arte, música, gastronomía, galeguismo, tradicións, lendas, costumes, emigración

Á memoria de Manuela Viaño (1929-2013)

Roberto Blanco Torres

Orballo da media noite

 

A INIQUIDADE ( LA INIQUIDAD )

 

Sic vos non vobis..

Como laboura a abellaOrballo da media noite
zugando a mel pró alleo,
como na ovella infeliz
medra a lan pra istrano leito,
e o boi, xunguido ó arado
perpetúa o seu trafego,
arrecadando pró dono
o pan que ofrecen os eidos,
así traballan de cote
–parias de tódolos tempos–
os exércitos dos pobos,
os soldados verdadeiros.

Mentras na chouza indigente
rube unha oración ó ceo,
xuntando co esforzo a fe
nun porvir máis farturento,
e o brazo do proletario
brega sin cesar aeito,
os apostados no mundo
(eu non sei por que decreto)
pra irlles zugando o sudore
que outros van botando arreo,
non teñen máis inquedanza
que soster seus privilexos.
Defenden a lei vigente
que lles ampara o dereito
á folganza i a sumirearando a terra
o sangue do pobo enteco.
Defenden a monarquía
–anacrónico esperpento–
porque trai de longas épocas,
da lobregueza dos tempos,
unha tradición de aldraxes
e unha historia de atropellos.
Defenden a igrexa porque,
pervertidos os conceutos
–da mesma sorte que as almas,
secas diante o misterio–
da relixión fan peldaño
dos apetitos noxentos,
e coidan que o cristianismo
naceu pra meterlles medo
ós que arelando justicia
van de cabeza ó inferno
si se negan a ser carne
de cañón dos fariseos.
Defenden a aristocracia
(unha caterva de necios)
porque tódolos parásitos
se entenden entre eles mesmos.
Defenden a autoridade
porque nela ten sustento
a transgresión que os validos
fan da lei e do dereito.

¡E malia quen turbar ouse
o orde dos cimenterios!

 

Sic vos non vobis..

 Como trabaja la abeja
chupando la miel para el ajeno
como en la oveja infeliz
crece la lana para extraño lecho
y el buey, atado al arado
perpetúa su tarea
juntando para el dueño
el pan que ofrecen los campos
así trabajan cotidianamente
-parias de todos los tiempos-
los ejércitos de los pueblos
los soldados verdaderos.

Mientras en la choza indigente
sube una oración al cielo
juntando con el esfuerzo la fe
en un porvenir más abundante
y el brazo del proletario
brega sin cesar y sin medida
los apostados en el mundo
(yo no sé por que decreto)
para ir chupándoles el sudor
que otros van echando incesante 
no tienen más inquietud
que sostener sus privilegios.
Defienden la ley vigente
que les ampara el derecho
a la holgazanería y a sumir
la sangre del pueblo flaco.
Defienden la monarquía
-anacrónico esperpento-
 porque trae de largas épocas
de la lobreguez de los tiempos
una tradición de ultrajes
y una historia de atropellos
Defienden la iglesia porque
pervertidos los conceptos
-de la misma suerte que las almas
secas delante del misterio-
de la religión hacen peldaño
de los apetitos asquerosos,
y creen que el cristianismo
nació para meterles miedo
a los que anhelando justicia
van de cabeza al infierno
si se niegan a ser carne
de cañón de los fariseos.
Defienden la aristocracia
(una caterva de necios)
porque todos los parásitos
se entienden entre ellos mismos.
Defienden la autoridad
porque en ella tiene sustento
la transgresión que los validos
hacen de la ley y del derecho.

¡Y a pesar de quien turbar ose 
el orden de los cementerios!