Venta online brezo vallas Girona
Venta productos peluqueria, belleza y estetica Xpels
Venta ropa interior mujer Lintima
Uniforme laboral ropa trabajo Global Uniformes
Tiendas online Ecommerce ServiWebsi
Créditos para su tienda online

Galicia espallada

Unha recolleita da cultura galega

Literatura, historia, arte, música, gastronomía, galeguismo, tradicións, lendas, costumes, emigración

Á memoria de Manuela Viaño (1929-2013)

XESÚS LORENZO VARELA VÁZQUEZ

Andrés Beade Dopico recuerda a Lorenzo Varela

  Hoy, 17 de marzo de 2005, es un día maravilloso para España, para los republicanos exiliados y para la Humanidad toda, ya que Rodríguez Zapatero valientemente mandó quitar la última estatua del genocida y vergüenza de todo gallego digno, Francisco Franco.  Falta todavía el reconocimiento y la investigación histórica que rescate del borde precipicio del olvido a todos los patriotas que murieron por la dignidad humana.

En el afán de conseguir datos sobre Lorenzo Varela me anoté en una lista de republicanos pidiendo información. Me respondió Inés García Holgado que a su vez, busca datos sobre su familia. Ella me escribió:

   

"Mi familia fue víctima del franquismo con 5 personas fallecidas por sus manos. Y es por ello, que cuando se refiere al Regimiento de LISTER, y el hecho de tener acceso a archivos imposibles de acceder es que le ruego que si tuviera alguna información sobre VICENTE GARCIA HOLGADO (HIJO) sus últimas noticias son de Teruel en el año 1938, nació en la Argentina en 1914 y fue teniente médico del V Regimiento de Lister."

   

Este conmovedor pedido no hace más que confirmar mi solicitud. No pude averiguar si Lorenzo Varela peleó codo a codo junto a Vicente García Holgado (h). No es de extrañar ya que cuando los aliados decidieron no tocar a Franco, mutando de democracia a fascismo, una lápida pesada cayó sobre la verdad, enterrada hasta nuestros días.

Lo cierto es que Inés me contactó con Mary Carmen Castro, de la agrupación folklórica gallega Xeito Novo en Buenos Aires ( una de las mejores del mundo, incluyendo la misma Galicia ) la cual me envió este correo con una semblanza de Andrés Beade Dopico en la que huelga cualquier palabra, así que lo trascribo textual:

   

Un miembro de la Real Academia Galega le solicitó a Andrés Beade Dopico (ex Secretario General de la Federación de Sociedades Gallegas de la República Argentina, Ex Presidente del Centro Betanzos de Buenos Aires, actual Voluntario Social para la Emigración del Concello de Betanzos) una breve colaboración para un libro que se proponen editar coincidiendo con el Día das Letras Galegas, que estará dedicado al escritor y poeta lucense, nacido en La Habana, LORENZO VARELA, conocedor de las relaciones que hubo entre ambos en Buenos Aires.

 

Beade Dopico me envió una copia del trabajo solicitado.

Yo a continuación se lo transcribo, espero sea de vuestra utilidad.

 

   

"LORENZO VARELA: El pueblo es la cultura"   por Andrés Beade Dopico

 

   Conocí a Lorenzo Varela a mi llegada a Buenos Aires como emigrante en 1953, donde él estaba exiliado con posterioridad a la guerra civil española en la que participó en defensa de la República como intelectual y como soldado combatiente en el frente de la cultura y en las trincheras en heroica lucha por una causa eterna que es la libertad y la dignidad humana.

 

   Tenía yo 29 años la primera vez que lo escuché como conferenciante en un acto público de los muchos realizados en Buenos Aires por aquellas generaciones de emigrantes y exiliados que convergían en ideales y objetivos liberadores del pueblo y de la patria, sometidos a la peor y más sangrienta dictadura de toda su historia. Destructora de toda semilla donde germinara la más elemental célula democratizadora de la vida española.

 

   Lo sucedido en julio de 1936, en mi infancia, como consecuencia de una conspiración de gentes extremistas sin principios éticos pero con una endiosada y cruel voluntad de destruir todo indicio de libertad ciudadana y que enroló en torno al franquismo a todo lo peor del país para subvertir y aplastar por todos los medios incluso el crimen y las torturas más depravadas, el propio alma de la ciudadanía, marcó nuestra vida.

 

   En Buenos Aires, en la Argentina, más que en ningún otro país entre los distintos destinos del exilio republicano y del exilio emigrante, se encontraba el mayor contingente de gallegos y españoles expatriados, superando el medio millón. Castelao definiera acertadamente aquella situación como la quinta provincia gallega por cuanto representaba para Galicia y la custodia y expansión de la cultura e ideario de autodeterminación y libertad. En aquel estado de confluencias y contrastes entre la cultura republicana y democrática argentina, de convivencia fraternal con otros pueblos y en especial con los de nuestra estirpe, forjamos un enriquecedor espíritu de lucha y de confraternidad indestructibles, no debidamente respetado y convalidado por determinadas autoridades españolas que cegadas por sus intereses económicos empresariales en la Argentina suelen incurrir en actitudes ofensivas e irrespetuosas hacia este país y a su propio presidente, pretendiendo incluso dar sentencias cuasi imperiales, que resultan repugnantes y vergonzosas, propias de una impertinencia supina, detestable.

 

   Lorenzo Varela constituía en ese mundo del exilio y la emigración, es ese binomio trágico de la esencia de un pueblo expatriado, una de las raíces más sensibles en su expresión poética, una Torre de amor construida con la sangre y el alma de un Esquilo errante.

 

   Fue junto a Castelao, Rafael Dieste, Luis Seoane, Eduardo Blanco Amor y otros dignos representantes de la Galicia indómita de la cultura y el arte, un abanderado del destacamento más progresista y humanista del pueblo gallego entendido éste en toda su extensión interior y exterior.

 

   En ese ámbito diverso se trabajaba en entidades sociales y culturales gallegas, numerosas y coherentes en su forma de ser y de actuar, plural y sentimental, conscientes de que el futuro de los gallegos allí y en Galicia no se iba a construir con versatilidades grandilocuentes o actitudes detectivescas, sino a base de una lucha creciente y con sentido de unidad, ejemplaridad y dedicación a una causa que era y sigue siendo de todo un pueblo sediento de justicia y bienestar tan esquivos a lo largo de su dilatada historia.

 

   Primero en su casa de la calle Perú, situada a poca distancia de la Casa Rosada y a unos metros de la clásica Avenida de Mayo, y algunos años más tarde en su nueva residencia de la calle Charcas en las cercanías de la Plaza San Martín, le he visitado en diversas oportunidades solo o acompañado de otros compañeros y compañeras para conversar con él y cambiar ideas acerca de proyectos e iniciativas políticas y culturales para desarrollar en nuestro ámbito de actuación.

 

   Su esposa Marika, mujer encantadora y sumamente culta, poseedora de una galería de arte, animaba con sus propias intervenciones nuestras conversaciones entre gallegos y camaradas aportando valiosas opiniones que ilustraban su propio conocimiento y sensibilidad hacia los problemas de España, y de Galicia misma, no obstante su condición de argentina de ascendencia judía.

 

   Su residencia en un piso décimo cuarto era una verdadera atalaya desde la que se divisaba la costa del Uruguay a más de 16 millas de distancia, iluminada por el brillo del sol sobre las aguas leonadas del Río de la Plata. A propósito, el Sol es el símbolo republicano que ostentan las banderas de la República Oriental del Uruguay y de la República Argentina, traslación del Rá y del Inti, dioses mitológicos de dos de las civilizaciones más representativas de la antigüedad, la egipcia y la incaica.

 

   Lorenzo Varela, desde aquella plataforma semicelestial desvelaba en su intimidad la grandeza legendaria del lejano monte Cairón de su juventud en el paisaje lucense de Monterroso y los destellos deslumbrantes que incitan su pasión poética, donde se ensamblan los caminos de la creación.

 

   Allí estaban en aquella ciudad grandiosa y acogedora, en aquel país forjado por emigrantes y exiliados en coalición fraternal con el pueblo autóctono, los símbolos de la Galicia eterna e indomable en el exilio combatiendo día a día, pacífica y democráticamente, para preservar y proyectar hacia el futuro los frutos de su trabajo que quedaron en buena parte allí como testimonio de gratitud, o se trasladaron a su patria de origen en valores culturales y estéticos para fortalecer la apertura a la vida libre y de progreso de su pueblo, que en el campo de la literatura y del arte, de la política y la sociedad, constituyen una herencia noble y de duración ilimitada. Conforman en su conjunto un ejemplo y un símbolo incorruptibles de lealtad y afirmación hacia una causa justa.

 

   Recuerdo el contenido de una conferencia de Lorenzo Varela en el Centro Betanzos de Buenos Aires, en su anterior sede social de la calle Méjico 1660.Expuso en su conferencia un amplio espectro de la cultura gallega desde los tiempos más lejanos a la contemporaneidad, año 1974, y se extendió en antecedentes históricos en relación con las principales manifestaciones culturales de España y en el mundo, sus lenguas, leyendas, mitologías, creencias y prácticas religiosas, creaciones artísticas, monumentos y tradiciones de la antigüedad.

 

     "Ninguna de estas y otras culturas cayeron del cielo, no fueron obsequiadas por los dioses u hombres cultos de golpe y de una sola vez. La dialéctica de su iniciación en cada caso, en el desarrollo de la humanidad, parte de los rudimentos del conocimiento del hombre primitivo en sus necesidades de comunicación con sus semejantes en el colectivo étnico de convivencia. Primero fue por señas y sonidos guturales indicativos de sensaciones físicas y emociones elementales, después y a medida de experiencias evolutivas en siglos de actividad generacional los sonidos se asociaron a frases e ideas concatenadas en constante interacción con la función cerebral, creándose progresivamente la intuición e inteligencia humanas. La complejidad de este proceso está lejos de la simplicidad expositiva precedente, pero las pautas primarias de su desarrollo están dadas.    Simultáneamente, con las sucesivas fases de la aparición y progresivo enriquecimiento de la lengua, surgieron las formas primitivas del arte rupestre, la pintura y el grabado, la construcción de instrumentos de caza, la pesca, el labrado de la piedra y la esterilización de las pieles de los animales para el vestido, etc. Los principios de la cultura nacían y se ponían en movimiento en un proceso histórico, repetimos, de cientos de miles de años hasta nuestros días, en que la cultura y la ciencia continúan su desarrollo - no siempre utilizadas desgraciadamente en beneficio de la paz y progreso de la humanidad-, a pesar de todo expresión viva del aporte del ser humano al conocimiento y aplicación de su sabiduría y experiencias culturales y científicas en su propio bien.    La cultura se ha desenvuelto y continúa haciéndolo en el seno de los pueblos. Estos son la cultura propiamente dicha. De ellos surgieron las lenguas, el arte, las creencias, los ideales, la alegría y el llanto. El pueblo es la cultura rotundamente".     Lorenzo Varela, acatando una orientación dada por la dirección del Partido Comunista de España, se trasladó a Madrid desde Buenos Aires para contribuir a la labor de la política cultural del partido al que pertenecía. Lamentablemente su salud, ya debilitada, se vio agravada a causa de un ambiente para él insufrible, derivado de la podredumbre dictatorial, franquista, acostumbrado a una vida social, intelectual, de contenido enriquecedor y libre en su exilio. Falleció en Madri en el año 1978. En Buenos Aires hemos sentido su ausencia y su pérdida. Era y sigue siendo parte esencial de nuestra lucha de gallegos de izquierdas.

 

 Volver